27/5/07

El nadador de John Cheever o de Frank Perry

A The Swimmer, de Frank Perry (¿y Sydney Pollack?) siempre la consideré una película extraña. Hace unos días, a propósito de su pase por TCM, en el excelente blog El ladrón de Shady Hill se hablaba en torno a la película y a la no acreditada aparición de John Cheever en ella:
El nadador, apunte en El ladrón de Shady Hill
En la reseña se puede encontrar un enlace al cuento completo de Cheever en la que la película se basó:

El Nadador, Relato completo

Como siempre el interés se centra en la confrontación entre la imagen y la palabra, cine y literatura.
En primer lugar cuestionar la afirmación que asegura que las mejores adaptaciones cinematográficas lo son de relatos antes que de novelas. El formato empleado por Cheever, en el que se comprime toda información narrativa para ofrecer al lector una emoción antes que una información, fracasa en la adaptación cinematográfica de El nadador. Un relato que se lee en apenas 20 minutos debe ser rellenado con imágenes ininteresantes para alcanzar la duración estándar de las películas comerciales. 95 minutos en el caso de El nadador de Perry. Es decir, transformamos la virtud de Cheever, lo que le caracteriza como narrador, lo que le hace destacable, la brevedad, (una desoladora y descarnada brevedad sin ornatos) y para hacerlo debemos rellenar los silencios literarios con imágenes que verdaderamente no aportan nada al relato (las, como dice MV de El ladrón de Shady Hill, psicotrópicas escenas de la carrera contra el caballo, por ejemplo)
En ese sentido, El nadador de Perry, debería ser una película olvidable.
Sin embargo es curioso comprobar como aquellas personas que de una u otra manera han llegado hasta ella, a través de Cheever o a través de su visionado, no pueden olvidarla fácilmente.
Porque de alguna manera la película de Perry consigue apresar la esencia del relato de Cheever, pero lo hace gracias a la magistral interpretación de Burt Lancaster. Su creación del personaje de Ned Merrill es una muestra de cómo los grandes actores no necesitan ni máscaras ni aspavientos para traspasar la barrera de la credibilidad y para impactar al espectador. Todo el espíritu de Cheever está escondido en la desnudez del nadador a través de la cual Lancaster contrapone la virilidad desbocada con la indefensión de Merrill. El tembloroso y mojado hombre en bañador es al mismo tiempo grandioso en su esfuerzo y patético en la inutilidad del mismo.



Y luego el final, claro.

Porque Burt Lancaster fue un acróbata, un temible burlón, el hombre de Alcatraz, O’Keefe, se enfrentó interpretativamente en dos ocasiones a Deborah Kerr, fue Wyatt Earp y un Apache desbocado, fue el Principe Fabrizio Salina, Elmer Gantry y el nadador... entre muchas cosas más.

7 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Muy buen comentario sobre este film que pocos recuerdan o conocen. Burt Lancaster un genio en todo sentido. Saludos y felicitaciones por el blog!

lennonmacartney dijo...

Continuando de Faulkner (Fue "Santuario" mi siguiente lectura) a Cheever a través del cine. También ví la película de "El nadador" en el pase de TCM. Y me decepcionó porque yo esperaba un reverso, o mejor un anverso, de la historia de Cheever. Más que traslación a imágenes la narrativa fílmica debería mostrar, puesto que tiene los medios, el por qué, la descripción, de la metáfora literaria de "El Nadador", Perry sin la piscina. Lo que el propio Cheever intentó en sus novelas. Justificar una película por un actor no me vale, o vale como mitografía únicamente. Saludos

Portnoy dijo...

Gracias Budokan, espero que sigas viniendo por aquí.
Lo que me preguntaba es el motivo por el que una película que cinematográficamente es un tanto extraña y que como adaptación de una obra literaria es decepcionante perdura en el tiempo y en la memoria. La única respuesta que se me ocurrió fue la interpretación de Lancaster. ¿Justificar una película por una gran actuación? Bueno, LMcC, yo creo que en algunas ocasiones sí que las interpretaciones elevan las películas a categorías que no merecen por el resto. ¿Mitografía? Toda memoria lo es, ¿no? (consultad con Philip Roth)
:-)

Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

gueiribeiri dijo...

Vi El nadador cuando era aún una nena. Jamás pude olvidarla y dificilmente podría expresar con palabras lo que esta película me provocó. Treinta años después, más o menos, afortunadamente pude volverla a ver (creo que por Canal Retro, subtitulada y en su formato original) y me sigue pareciendo un excelente film y es por ello que debo disentir con ustedes. Los créditos no sólo se los lleva Lancaster, a quien considero un actor muy completo y por qué, no? uno de mis actores favoritos. El uso de los tiempos, el ritmo en las secuencias que es como un rallentando, esa morosidad a partir de la mitad de la película que le da un toque "cansino" -si vale el término- agobiante que va in crescendo. Imágenes ininteresantes?? Y qué hay de esos cielos que se muestran? Un cielo impecable con un sol resplandeciente hacia el comienzo de la película, que se mantiene y luego va cambiando escena tras escena hacia el final con la tormenta de cierre? La toma de las duchas y esa piscina abarrotada de niños y adultos que da asco?...
La película de Perry y el relato de Cheever son excelentes y a la vez, AUTÓNOMOS. Ambos, desde sus diferentes lenguajes, claro, logran dar un sinfín de sensaciones. Desolación, agobio, extrañeza y lo que los melancólicos por naturaleza sufrimos: "tempus irreparabile fugit".
Saludos.

Anónimo dijo...

Perfectamente de acuerdo con el comentario anterior: ambos, relato y película, son excelentes.
La película me impresionó cuando la ví hace bastantes años siendo un adolescente, la volví a ver de nuevo hace pocos años y conservaba para mí toda su capacidad de fascinación.

Maite dijo...

Todo lo que habeis dicho , es lo que uno siente al ver la pelicula , pasados unos dias llegué a la conclusión que Ned era uno que se habia salido de un sanatorio siquiatrico donde seguramente vivia desde su fatal ruina , y si bién los vecinos eran sus compañeros de juergas y negocios , a nadie le importó saber donde estaba , y como le hiba , todos tenian una idea fugaz de su situación . Al menos loco bravo no era . Triste la pelicula , nos recuerda que la vida es sueño y somos más frágiles que el polvo en el viento.....

Edu H de Morgan dijo...

Hola, un post muy interesante, Cheever es uno de los grandes, sin duda, y la película tiene grandes aciertos.

Tal vez tengas curiosidad por escuchar la última canción que hemos grabado con Morgan (mi banda), una versión (libre, personal y desquiciada, que conste) de El nadador. Te dejo un link a la canción, por si te apetece:

http://www.facebook.com/?ref=tn_tnmn#!/Morgan.BandPage/app_204974879526524

http://www.facebook.com/Morgan.BandPage

Un saludo,
Edu.