20/3/07

¿Puedes oirme?

En 1972 Andrei Tarkovsky dirigió Solaris, concebida, o al menos eso decía la publicidad, como "la respuesta soviética a 2001, Una odisea en el espacio"
Ya hablaremos de la película y de la novela de Lem en la que se inspira un día de estos.

Hay un momento en la película en el que la cámara de Tarkovsky se adentra en la biblioteca y se dirige resueltamente hacia el protagonista, Kelvin, que está sentado junto a su "mujer". El profesor Snaut se interpone con su diálogo y el traveling se detiene. En un nuevo plano vemos al profesor teorizar. Cuando ese plano termina podemos comprobar como el travelling ha continuado y sigue acercándose a Kelvin. Y avanza justo hasta aquí:



Nosotros, seres humanos del futuro, podemos asombrarnos de un plano que termina de esta forma, pero no podemos evitar relacionar la escena de la película soviética con otra que forma parte de la iconografía de finales del siglo XX, la escena de la oreja de Blue Velvet, de Lynch:



Pero en 1972 la oreja de Lynch no existía. El plano de Tarkovsky era único y tan enigmático como el de Lynch.
¿Qué significaba? ¿Marcaba el límite de lo que el espectador, y el cineasta, puede introducirse en los personajes? ¿La imposibilidad física de mostrarnos el mundo interior de Kelvin?...

En fin, hay otras orejas, sí... pero no "merecen" un primer plano



“¿Me oyes?, !!!He dicho que si me oyes!!!”.

7 comentarios:

subal dijo...

Sí, todo es muy enigmático. Sobretodo, la etiqueta que inaugura con este post. "Orejas".

Portnoy dijo...

Sí... por ahí debe haber un mensaje cuya etiqueta debería ser "conejos"... es lo que tiene la ignorancia (la mía) que bien dosificada parece obedecer a un plan predeterminado... (uff, dicen, "orejas" o este tipo es un genio o un estúpido integral... debe ser un genio)
jejejejejejejejeje

Anónimo dijo...

Oye Portnoy, fijate que yo no se inglés y quiero leer el discurso de Pamuk al recibir el Nóbel, ¿me puedes informar dónde encontrarlo? Disculpa que este comentario no tenga nada que ver con tu Post de hoy, pero es la unica manera de comunicarme contigo. Ladumba.

Ary dijo...

Ay que terrible película, no puedo pasar de los primeros quince minutos sin quedarme dormido, es más, creo que a los dos minutos ya dejo de verla para tratar de estar despierto. Debe ser una negación, tendré que leer el libro.

Portnoy dijo...

Bueno, Ladumba, creo que la academia sueca tiene una página web con todos los discursos, pero no sé si está la del último año.
Si pones nobelprize en Google te aparece en primer lugar la página (aunque ahora mismo no puedo acceder a ella)
Ah... hay una dirección de correo electrónico en la columna de la derecha para contactar.
Ary, la verdad es que cuesta entrar en la película... es más sencillo si has leído a Lem... ¿será eso un defecto de la película?
Un saludo y gracias por vuestros comentarios

Carlos C. dijo...

Hola. Solaris, la novela de Stanislav Lem es extraordinaria. No sé si a la película le perjudica el haber leído el libro antes, pero lo que puedo asegurar es que el misterio, lo que no se cuenta en la novela, ya no lo es tanto en el film. El mundo de Tarkovsky es fascinante, pero el de Lem no lo es menos; habría que valorar más a este escritor polaco, uno de los mejores del siglo XX.

Portnoy dijo...

En El lamento lo valoramos como se merece... si consultas el ïndice podrás encontrar alguna reseña sobre Lem.
Un saludo y gracias por el comentario