8/2/07

9 cuentos de J. D. Salinger ( y IX): Teddy

La lógica es lo primero que hay que dejar de lado.
¿Por qué la historia ocurre en un barco?
Todo es circunstancial narrativamente en el relato, sin embargo que ocurra en un barco es una elección importante para Salinger. El único acontecimiento que no puede ocurrir más que en un barco es la imagen de las mondas de naranjas sumergiéndose en el mar.
¡Esa es la imagen!
La literatura son mondas arrojadas por la borda que se hunden en un mar inmenso.
Los lectores asomamos la cabeza por un ojo de buey y vemos hundirse los desperdicios.
No estarían allí si nosotros no
Siempre estarán allí; nosotros, los lectores, podemos asegurarlo
En la página tal del relato Teddy de Salinger, ¿te acuerdas?
Inmutables, eternas mondas de naranja flotando
Teddy al borde de la piscina
Esperando al lector
La única razón por la que los objetos parecen acabarse en cierto punto es porque la gente no conoce otra forma de mirarlos.
Lo destacable de Teddy es la forma en que, dentro de un periodo muy corto de tiempo, el autor hace evolucionar al personaje. Un misterio que se nos va desvelando poco a poco, cada vez mostrando mayor complejidad...
...en una curva ascendente que finalmente se trunca.
Nota: El tiempo del relato coincide con el de la lectura.

Ocurrirá hoy o el 14 de febrero de 1958, cuando yo tenga dieciséis años. Hasta es ridículo mencionarlo

7 comentarios:

legalv dijo...

Muy válida tu apreciación sobre la muerte, a mi me parece mágico como de una u otra manera el lector, con ese final sugerido, prácticamente pasa a ser parte de la historia.

Ese recurso es la forma en que esos planos tan bien diferenciados en apariencia, terminan confundiendose.

Un saludo, compañero de historias.

Portnoy dijo...

Creo que nadie lo ha mencionado, lo cual quiere decir que todos los lectores "suponen" un mismo final para el relato, un final que no está escrito.
Espero que este paseo por Salinger sea tan interesante como esta primera aproximación.
Un saludo, compañero.
:-)

La mujer justa dijo...

no he leído estos relatos, pero acabo de flipar con tu blog. intentaré tomarme unas horas libres para leer todo lo atrasado. bicos

Now, Catastrophe! dijo...

Exactamente por eso pregunto, Salinger no dice si alguién muere; además personalmente me parece más probable de que muera la hermana de Teddy que el mismo Teddy. La pegunta final de mi reseña, es una pregunta exclusivamente sobre Teddy, y la imaginación del lector más allá de lo escrito; lo demás es simbólico.

Un saludo, también celebro este proyecto.
Luis.

Natalia Book dijo...

Un relato fabuloso. El ritmo que lleva y cómo nos maneja, descubriéndonos la historia, poco a poco, es impresionante.
En cuanto a lo de que 'el tiempo del relato coincide con el de la lectura', ese tiempo viene claramente marcado por los cigarrillos de Nicholson. Los va fumando, dejando caer la ceniza, como un reloj que va marcando una cuenta atrás, llevándonos hacia un final inesperado.
¿Cuál es el final? Estoy de acuero en que, al igual que decíamos en Bolaño, el autor nunca nos cuenta el final, nunca nos dice si alguien muere o no. Somos nosotros los que lo intuimos.
Pero como Teddy dice, puede que tengamos que despojarnos de la lógica para comprender/adivinar el final.
Saludos

Lili dijo...

De los nueve relatos, creo que "Teddy" es el que tiene más punch narrativo, aunque cae en unas descripciones un poco largas (la vida según Teddy)en contraposición a las descripciones del "paisaje" (el barco) en tercera persona "primerizada" como llamo yo a esa voz. El narrador traslada el punto de vista a Teddy. La descripción del barco está vista con los ojos del chico. Teddy= ojo de buey. En cuanto al final, creo que Salinger le hizo caso al viejo lobo de mar Hemingway. Lo más importante nunca se cuenta:teoría del iceberg. La tarea del lector es hacer brotar lo que está oculto. Caeríamos en una trampa (el cazabobos lo pone el mismo Salinger) al pensar que Teddy muere o que la hermana muere. Teddy muere y no muere a la vez, ése es para mí el "final"; final porque ahí termina el relato, la materia escritural. Tengo la fuerte sensación de que el texto continúa (adentro de la mente del lector), rompiendo así la lógica occidental de los conceptos "principio" y "final". El epígrafeal comienzo del libro es esencial. Se trata de un koan zen. ¿Cómo es el sonido de una sola mano aplaudiendo?Así, podemos entender o aprehender que Teddy no es un niño genio o superdotado, puede ser una especie de Buda encarnado en su cuerpo.Todo lo que dice Teddy está basado en el budismo (zen, Hinayana, tibetano). Su diario es la careta, la máscara que usa: palabras a investigar, actividades, etc. Teddy sabe que no tienen ninguna importancia. Como la ropa que usa. Los otros personajes son seres estereotipados:padre, madre, hermana, Nicholson. O seres mecanizados como la guardiamarina Mathewson. Decadencia por kilos.Sólo teddy brilla y su luz nos enceguece.La vida es un presente griego.Esto es lo que nos ciega porque vivimos en el tiempo,con el tiempo, para el tiempo.Condenados a llevar ese lastre (o ancla). Teddy está fuera del tiempo, es ingrávido."Ocurrirá hoy o el 14 de febrero...". El barco representa la gravedad y el tiempo. Y si la piscina tiene o no tiene agua da lo mismo.Quizás la hermana gritó porque Teddy "voló",se fugó, desapareció tras la puerta que sólo él supo abrir.
Estas son mis humildes apreciaciones. Teddy da para mucho más.
Felicitaciones, Portnoy, por el nuevo diseño del Lamento.

Portnoy dijo...

Sí, Lili, es curioso como un relato tan breve puede sugerir tantas cosas. Como El perseguidor de Cortázar abrir tantos caminos.
De Teddy, después de meditar más sobre él me quedo con el final abrupto en el que mayoritariamente (ver los otros comentarios) se supone que Teddy muere, y el espacio cerrado de un barco, un espacio literario que ha desaparecido completamente y que supone una cruel alegoría de la vida humana. Creo que Zweig en el cuento de la partida de ajedrez, es ejemplar en ese sentido.
Muchas gracias por tu comentario, Lili