14/6/06

Test literario. novena pregunta

En 1973 Paul Kublik publicó Lejos del parque novela en la que aparecía por primera vez quien, en novelas sucesivas, se consolidaría como su alter-ego literario, Simon Fink. La peculiaridad de esta primera presentación en público de Simon Fink es que lo hacía como alter-ego de otro alter-ego de Kublik, lo cual suponía cierto retorcimiento de la realidad que posiblemente causase un resentimiento narrativo en Fink que nunca pudo superar.
En sucesivas novelas aparecidas a lo largo de los 70 y los 80, Simon Fink tomaría un protagonismo absoluto en la narrativa de Kublik, de forma que la realidad personal del autor, plasmada en sus novelas magnificada y distorsionada, jugando con las coincidencias y con la imposibilidad, se convirtió en una especie de “mundo según Fink”. A su vez, esa falsa identificación, producía un efecto no deseado en la realidad de Kublik, ya que las andanzas de Fink eran confundidas con su propia vida, intromisiones éstas que creaban enojosas molestias que, a su vez, servían de base a nuevas historias protagonizadas por Fink.
En 1990 Kublik recibe la noticia de que un falso Paul Kublik se encuentra en Polonia suplantándole para recaudar fondos para una sociedad cuyo último fin es el establecimiento de una dinastía sucesoria de Papas polacos que salvaguarden la verdadera esencia del cristianismo. Kublik viaja a Polonia y se enfrenta a un moribundo falso Kublik quien le revela que todo aquel montaje no tenía más objetivo que atraerle fuera de su país, tan reacio a abandonarlo.
De vuelta, Kublik descubre que no existe: Su vida, su obra, su cabaña, sus ex-mujeres, todo pertenece a Simon Fink. La impresión recibida es tan fuerte que Kublik acaba recluido en un Sanatorio Mental, donde su estado degenera rápidamente y muere poco después.
Quiere la leyenda que sus últimas palabras fueron “¡Traed una luz!”, pero eso está muy lejos de la verdad.
¿Cuáles fueron sus últimas palabras?:

a.- La realidad es como una mala novela de Stephen King
b.- La realidad es como una mala novela de Simon Fink
c.- No era así como lo había imaginado... Fink se parece a Gary Sinise.

9 comentarios:

j. dijo...

d.- No dijo nada. Lo que veía no cabía en palabras.

(Pregunta "Bonus": ¿Conocía Roth la existencia de Kublik cuando escribió Operation: Shylock?

a.- Sí, pero lo negó.
b.- Sí. Lo admitió en una entrevista para BBC. Eran buenos amigos.
c.- No. Kublik nunca fue publicado en Estados Unidos.
d.- Claro. Kublik es sólo un pseudónimo más de Philip Roth y hace una aparición breve en Everyman.)

Portnoy dijo...

¿Roth? ¿Quién es Roth?
En la próxima (y última) pregunta desenmascararemos a esos falsos autores que llenan las librerías... Roth, sí, y también Fresán... jejejejeje

Alvy Singer dijo...

¡Qué pregunta más esperada la décima!

Pero mientras en las otras me superaban creo que esta la sé con certeza. Aunque Fink sabe que es la C, la respuesta que todos sabemos es la A.

PD: Y muy bueno tu comentario acerca de Murakami (no había caido pero es cierto que el tipo se montaría una avnetura) Pero yo creo que en vez de delanteros vería a sapos gigantes y acabarían todos muy inquietos. No todos chutan ante un tipo que dice que eres un sapo de más de dos metros, peludo y que además asegura que los estadios tienen un hilo musical con canciones del White Album de los Beatles.

Me extraña que no hayas resaltado la ausencia de Nathan Zuckerman....

¡Un saludo!

j. dijo...

Noto que "La velocidad de las cosas" fue apreciado.

Portnoy dijo...

Eso es porque a Zuckerman no le gusta el futbol... me temo que no le gusta demasiado el deporte.. me temo que no le gusta casi nada, aparte del sexo...
¿esperada décima pregunta? ¿por qué? ¿por qué no habrá más?... te traicionó el subconsciente, Alvy.
Sí, j. La velocidad de las cosas me parece muy interesante, fallida pero interesante. Ya hablaremos sobre los relatos de Fresán.
Un saludo.

Alvy Singer dijo...

No es la última pero si la última que pueda responder por temática!

¡Claro que habrá más! El problema estriba en si tendré tan claro que voy a responder :D

¡Un saludo!

PD: Zuckerman si es un pelín hogareño también, pero insisto Murakami los inquietaría a todos.

Cristina dijo...

SantoDiosMioDeMiVidaYDeMiCorazon: soy una ignorante! Es que no entiendo nada. Por más que leo hacia atrás... Abrumada me hallo.

Tenía que decirlo

Cristina dijo...

Aunque por lo menos sé poner bien las letricas antispam... algo es algo (progreso adecuadamente).

Sergi Bellver dijo...

Tengo fundadas sospechas que me obligan a atribuir la autoría de esta entrada al hijo del propio Simon Fink. Es público que un adolescente Fink tomó ese nombre cuando logró escapar de la horda nazi y se instaló en Nebraska en 1941, abreviando, al estilo de Conrad, su extenso apellido polaco, Finksinisewsky. Treinta años más tarde conoció en Langley a Paul Kublik, otro judío converso de Cracovia, al que reveló muchas de sus correrías en Cuba, Angola o Camboya como agente infiltrado de la Liga cristiana del Medio Oeste (columna vertebral de la CIA). Fink tuvo un romance con la primera mujer de Kublik, del que nació Gary. Este acompañó a su padre de regreso a Cracovia, pocos años antes de la perestroika, por lo que versionó de nuevo su apellido polaco original, no fuese que le tildasen de comunista a su regreso. Es evidente que Fink quiso vengarse de la apropiación de Kublik, quien fue tan bisoño que ni siquiera tuvo jamás conciencia de haber vengado nunca otra apropiación indebida: la de su mujer.