9/1/06

Night of the Ghouls

Fue Daniel Davis, Edward Davis, Flint Holloway, Peter La Roche, Pete LaRoche, Larry Lee, Don Miller, Akdon Telmig, Akdov Telmig, Dick Trent...
y también Edward D. Wood Jr., E.D. Wood, Ed Wood, Jr. Edw. D. Wood, y Ed Woods.
En realidad Edward Davis Wood.



Murió en diciembre de 1978, tan ignorado como denostado. La película de Tim Burton sobre su persona, Ed Wood, le redescubrió para el mundo, y le asignó el título que a partir de entonces se asocia a su nombre, Ed Wood, el peor director de cine del mundo.
Personalmente creo que exiten directores mucho más pretenciosos que Wood que merecerían ese calificativo...



A lo que íbamos... estuve viendo el otro día Night of the Ghouls (1959) y me apetece destacar un par de cuestiones en torno a la descarada incongruencia que rodea toda obra de Wood.
Night of the Ghouls parece ser una secuela de Bride of the Monster (1955)



cuyos personajes fueron de nuevo explotados en otra película The Unearthly (1957) de Boris Petroff



Sea como sea la "acción" (si hay algo que se pueda llamar así en la película) parte de unos hechos que supuestamente el espectador debe conocer, aunque no es necesario, ya que lo único que comparte con Bride of the monster, es el espacio, una casa que se quemó en la primera película, y uno de los monstruos que sobrevivió al incendio, interpretado por el inefable Tor Johnson, habitual en varias películas de Wood.
También es habitual en Wood desarrollar la acción a través de un narrador, en esta ocasión Criswell, como en Plan 9, que se presenta al inicio de la película a través de una disgresión incomprensible que llama a la conciencia cívica del espectador, advirtiendo sobre las víctimas de la violencia callejera y los accidentes de tráfico... aunque, claro, los fantasmas y los monstruos, provocan muchas más muertes.
La persistente voz en off de Criswell es la que se encarga de dar coherencia a la historia, de rellenar las elipsis narrativas (aunque más bien se trata de lagunas, de incongruencias del guión)
En definitiva, La casa de los sauces, la casa que resurgió de sus cenizas (y en la que curiosamente todas las puertas están en el lado derecho de los pasillos y llevan inevitablemente a la misma sala) es el lugar escogido por el Dr. Acula (sin comentarios) para crear sus farsas espiritistas. Al mismo tiempo, e incomprensiblemente, tienen lugar en torno a la casa apariciones verdaderas de espectros junto a apariciones de falsos espectros. La idea del enfrentamiento de los fantasmas de la dama de blanco y la dama de negro, uno un fantasma real, el otro un falso fantasma, es sencillamente eso... una idea.
El teniente Bradford es enviado a investigar lo que ocurre en La casa de los sauces. Lo que allí ve, una sesión de espiritismo, es uno de los momentos más hilarantes de la película. Sin embargo Bradford debe descubrir que ocurre realmente y desenmascarar al Dr. Acula. Su proceso de investigación es seguido por la voz de Criswell:

"El teniente Bradford bajó la escalera que recordaba tan bien de días pasados cuando investigaba al científico loco y sus monstruos. El tragaluz por el que había entrado hacía años estaba barrado, impidiendo entrar o salir.Recordó la sensación fría y húmeda de la barandilla... fría y húmeda como la muerte. Sí. Era la misma que recordaba, quizás más fría y sorprendente. Luchaba por mantenerse en el presente pero el pasado seguía acechando. Casi se podían oir sus pensamientos".

Y aquí se produce uno de los momentos mágicos de la película, un momento casi metaliterario, en el que un narrador, Criswell, cede el puesto a los pensamientos de un personaje, el teniente Bradford. Lástima que lo que pasa por la mente de un policía sea de una banalidad total:

"Sólo es una barandilla de metal. Ah. Curioso que este Dr. Acula también haya instalado una barandilla".

Y la frase definitiva (de cómo funciona la mente de un detective en acción)

"Que extraño. Esta escalera resuena mucho más de noche que de día".

Finalmente, como la cosa ya no hay por donde cogerla, la trama se resuelve con un burdo Deus ex machina en el que el propio narrador, Criswell, decide intervenir en la película y dar su merecido al malvado Dr. Acula (que, por cierto, no hacía nada más que desplumar a incautos) descubriéndonos así la vuelta de tuerca final: El narrador está muerto y tiene doce horas de permiso para volver al mundo.
Me temo que ese es el tiempo que invirtieron en rodar Night of the Ghouls.
Pero es una película divertida.