15/1/06

Gira, peonza.

Es uno de esos post:




Tal como la desarrollaron los cineastas soviéticos la teoría del montaje es fundamental en el cine.
Las obras producidas en el periodo de esplendor del cine soviético gozan de una frescura inusitada, muestran unas innovaciónes que aún no han sido superadas (sí técnicamente, por supuesto, me refiero al aspecto artístico)




El hombre de la cámara (1929) parte de una singular propuesta: Cine ojo. Una narrativa totalmente alejada de las normas del teatro y la literatura. Si investigamos en la propuesta de Vertov, Kuleshov y Tissé veremos que el Dogma de Lars von Trier no puede ser más que una broma.



Podéis encontrar muchos textos en la red analizando la película. Para variar, me interesa un aspecto anecdótico: El observar del observador. La película nos muestra lo que el hombre de la cámara capta, y también capta al hombre de la cámara filmando lo que ya hemos visto o lo que veremos después. Es una doble (o triple) filmación: La del cameraman, la del cameraman filmando.
Hacia el final de la película vemos la película proyectada en una pantalla de un cine. Vemos a los espectadores viendo la película... ¿podemos vernos a nosotros mismos?



El cámeraman filmando desde una moto

El cameraman filmando desde una moto a una moto desde donde le están filmando.



Deberemos esperar a que el hombre con una cámara descienda de las alturas para ver lo que su cámara ha captado. Mientras podemos ver al hombre con una cámara ascendiendo.


Dziga Vertov


Chelovek s kino-apparatom (1929)



Por cierto, la idea de Control que emana de la película es inquietante... pero es sólo otro aspecto de una Realidad captada fielmente... ¿o habíamos quedado que era imposible filmar la Realidad?
En fin...

1 comentario:

Julian Jolias dijo...

me quedé fuertemente impresionado al ver esta película. Hoy en día mantiene un estilo vanguardista impresionante. Es una obra maestra, yo creo