12/1/05

El estenotipista en la Academia Universal, de Alberto Escudero

Debo decir que esta novela (aunque debería decir, para ser consecuente, relato) me ha sorprendido gratamente y debería aparecer bajo el título habitual de Realidad y ficción, ya que ese tema es el principal de esta historia. O, más concretamente, la indistinción entre la realidad y la ficción, la imposibilidad de distinguir en lo que se refiere al “relato” entre la vida y lo escrito.
En los subsuelos de una ciudad, de cualquier ciudad, se abren los pasillos de la Academia Universal, un reducto secreto, casi monacal, dedicado exclusivamente a la creación y al estudio de relatos. En este ambiente, más gótico que kafkiano, como se empeñan en afirmar en la contraportada del libro, agotando, si cabe, aún más, el adjetivo que debemos a Kafka, se desarrolla la historia del Estenotipista, un hombre llegado casualmente a la Academia y que se dedicará a copiar con su máquina lo que en ella se habla, en una forma de “literatura transcriptiva” que a su vez se transforma en relato. Hay que observar que el autor elude habilidosamente todo término literario, y aún la palabra literatura se emplea con reservas. Sin embargo, El estenotipista en la Academia Universal, tiene como base la propia literatura, y la tesis que se mantiene a lo largo de la novela es que la vida se compone de relatos y que las únicas opciones que nos quedan son o bien vivir esa sucesión de relatos, o bien escribir, recopilar, atesorar todos los relatos posibles, pero teniendo en cuenta que esta última opción, como se demuestra en la novela, deviene también materia de relato.
Aceptando que tanto vivir como relatar están en igual medida compuestas de relatos, la mayor parte de las discusiones mantenidas en la novela se centran en la forma de construir el relato. Se alude continuamente a un cambio de siglo, a superar los modos propios del siglo pasado, y aunque no se menciona ninguna fecha en concreto, la ambientación de la novela hacen pensar en el siglo XIX. Sin embargo, los relatistas de la Academia Universal no acaban de dar el salto formal y permanecen anclados en los métodos propios de la narración clásica. Esta indecisión será aprovechada por la Imagen para adueñarse del Relato, lo que provocará un cambio en el orden interno de la Academia, y acabará con la dictadura de la imagen imponiéndose con un terrible silencio.
(Por cierto, la crítica literaria, sea seria o despreocupada como ésta, también tienen su lugar en las discusiones de la Academia, y no precisamente para salir bien parada... aún no sé como me atrevo a escribir esto)
La novela de Alberto Escudero tiene a su vez una doble vertiente: Una que indaga en los entresijos de la creación literaria y otra que enlaza toda la historia de la vida en la Academia recurriendo a un registro gótico y tenebroso, que nos recuerda en gran medida los siniestros relatos decimonónicos y su ambiente misterioso y tétrico. Teoría y aventura todo en uno.
En fin, no puedo decir apenas nada más sin que el capítulo 12 "Los falsos magistrados y los críticos" me caiga en la cabeza con todo rigor.
(Sí, Alberto... me gustó... la recomiendo)



Escudero, Alberto
Alberto Escudero (1943), ingeniero, licenciado en ciencias de la información y escritor, ha publicado “Ensayo de una revuelta de esclavos, con asistencia del emperador romano” (1987), “La piedra Simpson” (1987), “El sofá tapizado de flores rojas” (1991), “Viaje a las Darai” (1993), “Un error de bulto” (1993) y “El estenotipista en la Academia Universal” (Acantilado, 2002).