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2/12/16

Patas de perro, de Carlos Droguett

Patas de perro, de Carlos Droguett se publicó en 1965 *. La pregunta es, ¿por qué no se escriben en la actualidad novelas como esta?**


Notas:
*: En 1963 Stan Lee y Jack Kirby lanzaron para la editorial Marvel la serie X-Men en la que unos niños-adolescentes con extraordinarios poderes debidos a mutaciones genéticas eran entrenados para combatir el “mal” por el profesor Charles Xavier, mutante a su vez. Aunque nunca se especifica cómo adquirieron esos poderes se adivina como trasfondo la histeria nuclear propia de la época de la Guerra Fría. Quizás algo de ese zeigeist captó a su vez Droguett para presentarnos también a una especie de mutante, un niño cuyas piernas son de perro, para elaborar su tesis narrativa sobre la discriminación y la exclusión.
El discurso sobre la discriminación está presente también en las aventuras de los X-Men. Es posible que la X tenga que ver con Malcom X, lo que situaría a Magneto, el villano de la serie, en el papel de Martin Luther King... es posible que la realidad sirviese de inspiración pero de ser así resulta paradójico que un cómic que pretende denunciar la segregación racial presente a unos personajes de aspecto caucásico... pero no es ese el tema que nos interesa.
La diferencia, el rasgo definitorio que hace a una persona diferente es lo que importa, más que la generalización o la inspiración. En la novela de Droguett, Bobi,
no era un muchacho deforme, no, su cuerpo era firme y esbelto, delgado y duro, casi atlético, a pesar de lo mal que se alimentaba y sus piernas eran un par de soberbias piernas de perro, robustas y orgullosas, enhiestas y casi fieras y en la cintura se juntaban de un modo tan natural que parecía que él había nacido de una generación muy antigua y refinada, de una maravillosa familia de seres humanos con patas de perro

no posee superpoderes, más allá de “la ferocidad de su inteligencia”. Es diferente y es la diferencia lo que determina su vida, para mal. Se convierte en objeto de la ira de su padre, del desprecio de los niños de su edad y del asco de su profesor. Análogamente a lo que ocurre en los X-Men es una especie de mentor, en este caso el narrador, quien le proporciona una especie de refugio, aunque se demuestra que no hay posibilidad de ocultar ni conseguir que los otros acepten el rasgo que determina la diferencia. Believing the strangest things, loving the alien es una utopía. Todavía nos movemos impulsados por instintos primarios. Matar o expulsar al extraño es la consigna.

**: Deliberadamente la pregunta está mal planteada. No se trata de por qué no se escriben novelas como la de Drogett, sino de por qué no se publican este tipo de novelas en el que, sin quitar importancia a lo narrado, prima sobre el conjunto la forma en que se narra.

No soy especialmente feo, no soy viejo todavía, tengo algunos muebles, alguna ropa y libros, muchos libros, montones de libros, novelas, novelas, novelas largamente tendidas a través de los siglos, a través de los países, novelas que atraviesan por debajo los continentes, como túneles, llenas de hombres, de mujeres, sudorosos, lacrimosos, alegres, demasiado alegres, robustos, insolentemente robustos, y niños, niños blancos, negros, niños amarillos de los hospitales, niños verdosos de la selva y todos desnudos y asustados, vestidos y extrañados, jugando o llorando, con granos o con mamaderas, rompiendo muñecas, rompiendo a sus madres, comiéndose a sus padres y yéndose por el medio del río, por arriba de las copas de los árboles entre el invierno, navegando en su barquito de madera de forma lúgubre, de madera lúgubre y silenciosa, y mujeres, millares de mujeres, collares de senos, de cinturas recién creadas, crearé el dolor, dijo Dios, crearé el sueño y el ensueño, dijo Dios poniéndose huraño, poniéndose mustio y cada vez más habiloso, y tenía las manos hundidas en el barro, voy a joder al hombre, dijo Dios y se reía para sí, se reía hacia dentro de su grandeza y tenía un montón de barro en sus bellas enormes manos, voy a crear el mal y el bien, el arte y la crítica, dijo Dios y estaba silencioso, como que se había quedado asustado porque el silencio lo rodeaba como un círculo de barro...

Debemos preguntarnos porque la industria editorial ha dado la espalda a este tipo de narración desmesurada y poética, bella en su fondo y en su forma (porque hay que admitir que la belleza no se limita solamente a lo que se describe, aunque lo descrito no sea bello, sino que también hay belleza en la composición) para ceder terreno a la sencillez narrativa. Existe una tendencia hacia la gentrificación narrativa. Una editorial es, en gran manera, por mucho que algunos quieran contradecirme con un relato épico, una empresa, y como tal está sujeta a intereses económicos. La aberración del sistema económico global lleva a la conclusión de que una empresa no debe ser simplemente rentable, sino que debe producir año tras año cada vez más beneficios... pero esa es otra historia, a no ser que sea la Historia.

Campo, nieve, libros, Dios, todas cosas parecidas, simples, duras, indiferentes, que te dejan libre, casi botado, para que te formes o te hagas pedazos, leía libros, leía libros y pensaba, ésta es mi vida, ésta es toda mi vida, faltan cuarenta, cincuenta años, ésta es toda mi vida, este pedazo de campo, este pedazo de libro, este pedazo de Dios, libros, libros, en Santiago conocí libros, conocí hombres, libros falsos, estúpidos, canallescos, horriblemente feos, este libro no tiene huesos, vísceras, sangre, este hombre no tiene inspiración, este hombre habría sido bueno escrito cien años antes, este libro nació muerto como el que lo escribió, ¿te has fijado en lo que se parecen ambos, abiertos, solapados, hipócritas, calculadores, cobardes, francos, valientes, piadosos, solidarios, el hombre, el libro, esta larga o corta respiración del hombre? y alégrate, alégrate sin alegría de que no todos los hombres escriben libros y de que no todos los libros sobreviven, porque hay hombres que no merecen vivir y libros que no merecían ser escritos.

La parábola del perseguido por diferente es la base de la novela de Droguett. Pero la verdadera belleza, el carácter que lo convierte en un libro que SÍ merecía ser escrito, que merece ser leído, es la laberíntica forma en que se nos presenta, creciendo desde dentro de un narrador que intenta descifrar el enigma de una persona que es la misma personalización de la otredad; un Otro inalcanzable y únicamente comprensible a través de nosotros mismos, lo cual no puede llevar más que al fracaso. ***
Un fracaso extremadamente literario.
No sé si es la mejor novela chilena de todos los tiempos. Pero es una gran novela.

***: ¿Fracaso? Cuando terminéis de leer la novela volved a la primera página. Leed. Dudad. Replantearos toda la historia.

No puedo dormir, no puedo olvidar, no puedo olvidarlo, sólo por eso escribo, para echarlo de mi memoria, para borrarlo de mi corazón, tal vez después decida morirme o no vivir...

El Otro es inalcanzable incluso cuando forma parte de nosotros mismos.


Los fragmentos de Patas de perro de Carlos Droguett de la edición de Malpaso Ediciones.


17/3/09

Pálido fuego y los X-Men

La Patrulla X, o en su versión original X-Men, es una serie de cómics de la Marvel que empezaron a publicarse en 1963 un año después de que fuera publicado Pálido Fuego de Nabokov. Las fuentes de la serie, un grupo de mutantes con superpoderes, nunca fue confesada por Kirby y Lee, sus autores, pero quedó bastante claro años más tarde que se inspiraron en relatos de Henry Kuttner publicados entre 1945 y 1953 en la revista Astounding. El título de uno de estos relatos, Hijos del átomo, fue utilizado años más tarde como subtítulo de la serie de Marvel en homenaje o reconocimiento tardío a la obra de Kuttner (suponemos). La novela Mutante es otra de las referencias claras de la obra de Kuttner en la “creación” de los X-Men. Recordemos que el Profesor X, fundador de los X-Men es un telépata calvo:
Todo mutante corre el riesgo de llegar al límite. Hubo muchísimas frustraciones. Las radiaciones duras produjeron una sola mutación verdadera; los telépatas sin pelo. La mente es un extraño juguete... usted no lo ignora. Es una suspensión coloidal, en sentido figurado, sobre la punta de un alfiler. Si hay alguna imperfección, la telepatía tiende a destacarla. Como usted sabe, la Explosión tuvo por consecuencia una infernal cantidad de alteraciones mentales. No solamente entre los Calvos, sino también entre otras mutaciones que surgieron entonces. Sólo que los Calvos son casi siempre paranoides.

Mutante, de Henry Kuttner; traducción de H.V. Rial y J.M. Pomares para Ediciones B
Pero lo que puede llamarnos la atención es un hecho que no aparece reseñado en la red, al menos no he sabido encontrarlo, y es la relación entre los X-Men y Pálido fuego. Tanto el Profesor X como el exiliado Rey de Zembla se llaman Charles Xavier:

Ya he aludido en el curso de estas notas a las aventuras de Charles Xavier, último rey de Zembla, y al vivo interés que manifestaba mi amigo por las muchas historias que le conté acerca de ese rey.
(…)
Por la galería abierta que dominaba el hall, paralelamente, al costado estrecho, un hombre alto, barbudo, se dirigía con paso rápido y militar del este hacia el oeste. Había desaparecido detrás de una biblioteca, pero no antes de que Gradus hubiera reconocido la figura alta y robusta, el porte erguido, la nariz aguileña, las cejas rectas y el balanceo enérgico del brazo de Charles Xavier el Bienamado.
(…)
Dio, pues, sus clases bajo un nombre supuesto y con un pesado maquillaje, peluca y barba postiza. Todos los zemblanos de barba castaña, mejillas coloradas y ojos azules se parecen, y yo que hace ya un año que no me afeito, me parezco a mi rey disfrazado.
(…)
Durante los primeros meses de la revolución zemblana aparecieron no pocas veces retratos del Rey. De vez en cuando algún entrometido de la universidad dotado de memoria fiel, o alguna de las mujeres de club que andaban siempre detrás de Shade y su excéntrico amigo, me preguntaron con el aire estúpido de saberlo todo que se adopta en esos casos, si alguien me había dicho cuánto me parecía al infortunado monarca. Yo contestaba algo por el estilo de: "todos los chinos se parecen" y cambiaba de tema. Pero un día en el salón del Club de la Facultad donde estaba descansando, rodeado por algunos de mis colegas, tuve que hacer frente a un ataque especialmente incómodo. Un profesor visitante alemán de Oxford exclamó en voz alta y como para sí mismo, que el parecido era "absolutamente inaudito" y cuando le hice notar como de paso que todos los zemblanos con barba se parecen —y que, en efecto, el nombre Zembla, es la corrupción no del zemlya ruso, sino de Semblerland, país de reflejos, de "parecidos"— mi torturador dijo: —¡Ah, sí, pero el Rey Charles no usaba barba, y sin embargo es su misma cara!

Vladimir Nabokov, Pálido fuego
¿Qué más parecido que lo desemejante? Charles Xavier, rey de Zembla y el profesor Charles Xavier son físicamente opuestos.
Mientras uno sería más o menos así (es el primer barbudo que se me pasó por la cabeza):



Cómo llegamos a América es una gran historia, pero no voy a narrarla. Cuando emprendimos el viaje, no teníamos ni idea de este gran recibimiento. No lo merecemos.
Cuando digo que no lo merecemos, créanme, sé de lo que hablo. Ahora les contaré cómo llegamos a América. La primera vez nos quedamos sin gasolina a medio camino. Tuvimos que volver. Entonces cargamos el doble de gasolina. Esta vez, nos quedaba un metro para aterrizar cuando, qué les parece, se agotó de nuevo la gasolina. Regresamos a por más combustible. Esta vez, llevábamos suficiente combustible. Íbamos a medio camino y ¿qué creen que pasó? Se nos había olvidado el avión. Así que nos sentamos a deliberar. Entonces tuve la gran idea de no llevar gasolina, de no llevar avión. Cogimos un barco. Y así, amigos, es cómo atravesamos el océano en avión.

Una noche en la ópera, de Sam Wood
(Perdón por el inciso)
El otro es así:



Nabokov sabía que en lo desemejante se pueden encontrar igualdades. No hay mejor doble que aquel que no se nos parece en nada (véase Desesperación). Kirby y Lee intentan ocultar a Charles Xavier creándolo opuesto a su modelo, sin darse cuenta que ocultándolo lo ponen de manifiesto.
Ambos, el rey de Zembla y el mentor de los mutantes, son profesores y viven ocultos en sus mansiones acechados como “la única pieza negra de lo que un inventor de problemas de ajedrez podría calificarse de rey bloqueado en el rincón, del tipo solus rex”.

En fin.

Otros hilos: Xavier es la forma catalana de Javier; Zembla en catalán se leería “Sembla”, que traducido sería “parece, asemeja”.

Próximo capítulo: Pálido fuego; En busca de las joyas de la Corona

20/11/07

Post que ya no escribiré (II): La Patrulla X

De acuerdo. No pienso hablar de la Patrulla X



Pero hay que reconocer que el personaje de Logan es carismático.

Y también que la Patrulla X, The Uncanny X-Men, es un ejemplo de cómo la creación narrativa (Chris Claremont) choca (y pierde) cuando se enfrenta a los intereses editoriales (Marvel)

Al final la Patrulla X, desgajada en innumerables subseries, se convirtió en una sucesión de peleas, en ocasiones sin sentido, que siguen ligeramente las líneas argumentales planteadas por Claremont, en una muestra de explotación comercial de una serie de éxito en la que de vez en cuando destacaban algunas ideas dignas de la mejor ciencia-ficción, sobre todo en lo que se refiere a los viajes en el tiempo.
¿O acaso no es fascinante que la misma persona proveniente de dos futuros distintos se enfrente despiadadamente a sí misma? ¿o que un personaje viaje al pasado mate a su padre, con lo que ambos dejan de existir, y varíe sustancialmente el presente, para que éste se convierta en lo que la Marvel siempre quiso que fuese el mundo de los mutantes?
Un campo de batalla....
Bueno, vale. He dicho que no pensaba hablar de la Patrulla X