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3/4/15

Inherent Vice, de Paul Thomas Anderson (y II)

PRUEBA DE CAMPO

SUJETO: 
No lector habitual de Pynchon. Crítico con el autor al que considera, tras leer El arco iris de gravedad como, cito, “un escritor que se gusta mucho a sí mismo”. No ha leído Vicio Propio Inherent Vice.

PRUEBA: 
Visionado de la película Inherent Vice de Paul Thomas Anderson.

CONCLUSIONES: 
Reacción positiva.
Destaca el ambiente psicodélico de toda la película que afecta también a la trama, pero como parte del discurso narrativo. 
Refiere reminiscencias de El gran Lebowsky y de El sueño eterno y alguna otra película protagonizada por Bogart.
Entiende que no importa tanto la coherencia del guión como el punto de vista del protagonista influenciado por el uso indiscriminado de “sustancias recreativas”. 
En este aspecto resalta ciertas escenas desagradables, como Big Foot chupando un helado o la escena en el despacho del dentista y como la acción se acelera debido al consumo de cocaína de los personajes y se corta bruscamente cuando los efectos desaparecen.
Lamenta la falta de profundidad en la película del personaje de Big Foot, muy interesante a su parecer. Sin embargo refiere que uno de los aciertos de la película es reflejar la reciente historia estadounidense mediante la influencia de los grandes acontecimientos en la vida cotidiana, incluso en los márgenes de la sociedad.
(Aquí le apunto al sujeto que ese es uno de los propósitos de Pynchon)



VALORACIÓN:
4 DE 5 ESTRELLAS

VALORACIÓN DEL ESTUDIO:
La película se puede apreciar, entender y valorar sin conocer la novela de Pynchon, transmitiendo además el mensaje original. 

17/3/15

Inherent vice, de Paul Thomas Anderson

USTED HA VISTO A ESTE HOMBRE



(Si ha visto la película de PTA donde, presumiblemente, aparece TP en un cameo)

















Recuerdo que leí El sueño eterno, de Raymond Chandler para intentar entender la trama de la película interpretada por Bogart y Bacall. Luego descubrí que mientras rodaban la película llegó un momento en que ni Huston ni Chandler ni el guionista, William Faulkner, sabían demasiado bien de qué iba la trama, Si no recuerdo mal, ¿dónde está Eddie Mars? y ¿quién es Eddie Mars? eran las frases que más se repetían en la película. (Miento, la que más se repetía era la respuesta a esas preguntas: NO LO SÉ)
Leer la novela de Chandler no me ayudó demasiado.
Tampoco resultó ser demasiado importante.
Thomas Pynchon homenajea de alguna manera a Chandler en Vicio propio Inherent vice. Y, quizás, a El gran Lebowsky, pero esa es otra historia que PTA, el director de IV, ha sabido eludir.

La película de Anderson es una correcta adaptación de aquello que es posible adaptar de la novela de Pynchon, la trama principal. Pero los que conocemos a Pynchon sabemos que la trama principal (si es que existe) es solamente un pretexto para mostrar un fresco inabarcable de una época. Que lo importante en Pynchon no es la trama sino todo aquello que se adhiere, flota y se dispersa en torno a la trama. Y eso, obviamente, es imposible captarlo en dos horas de proyección.

Bien y no tan bien.

Bien porque Anderson se ha atrevido con un texto de Pynchon.
No tan bien porque Pynchon va más allá de las imágenes.

La gracia es que llega un momento en la película en que deciden mandar la trama al carajo... nadie entiende qué ocurre ni de dónde salen algunos personajes... pero no importa. Creo.

Notas:
Mi amigo @mecomiaunflan tiene la sensación de que es posible que Pynchon aparezca en más de una ocasión, disfrazado, en la película. Algunas de las fotos confirman que aparentemente el mismo figurante aparece en un par de ocasiones. A decir verdad, no creo que se haya rodado una película en la que los figurantes interactuen con los personajes principales o miren a cámara como en esta. Algo deliberado, por supuesto.

El hombre que almuerza en el sanatorio está descartado como TP.

La foto de la fiesta, la santa cena con pizza, difiere de la escena en la que se toma la foto.

Mi candidato preferido es el hombre tras la ventana, en ese curioso momento en que tanto el figurante, como Phoenix y Wilson, miran a la cámara en un instante de silencio.

La última foto muestra a un hombre cuya cara parece...