Hoy me he tenido que venir a trabajar. La veleidad de los empresarios tiene incongruencias como la de hacerme escribir sobre un tema que yo creía finiquitado… o más bien que prefería olvidar.
En fin… el 3 de marzo se celebró el encuentro de blogs literarios en Madrid. A partir de este enlace podéis leer algunas conclusiones que se han escrito hasta ahora al respecto
En un comentario había dicho que no iba a escribir una crónica del evento y que eso suponía aceptar la derrota en una batalla en la que ni siquiera sabía que iba a participar. Entiendo lo de la “ampliación del campo”, pero no entiendo lo de la batalla ni mucho menos lo de la “retaguardia”.
Sigo bajando escaleras.
Lo acepto, lo tengo asumido, soy un individuo antipático con problemas para relacionarse. Quizás la causa-efecto funcione al revés. Pero lo que me sorprendió en principio fue el ambiente de fría cordialidad que existía entre todos nosotros. Éramos un grupo de personas con intereses comunes entre los que se interponía una barrera de contenida rivalidad. Y eso tal vez confirme lo que intenté exponer en mi penosa intervención, la relativa importancia de lo que entre todos hacemos, la explotación de un medio con herramientas compartidas.
Pero nada más que eso.
Si algo quedó claro es que todos aceptamos que la vanidad es el principal motor de la blogosfera.
Sigo bajando escaleras… en un peldaño recuerdo que el lema inicial de “El lamento” era “Los blogs son para onanistas”… en otro, respondo tajante que es imposible apreciar “desde fuera” este submundo… en otro…
La verdad es que me lo pasé muy bien, mucho más de lo que esperaba. Lo único que lamento es no haber podido ir a explorar tabernas sórdidas hasta altas horas de la madrugada. Otra vez será.
En fin… el 3 de marzo se celebró el encuentro de blogs literarios en Madrid. A partir de este enlace podéis leer algunas conclusiones que se han escrito hasta ahora al respecto
En un comentario había dicho que no iba a escribir una crónica del evento y que eso suponía aceptar la derrota en una batalla en la que ni siquiera sabía que iba a participar. Entiendo lo de la “ampliación del campo”, pero no entiendo lo de la batalla ni mucho menos lo de la “retaguardia”.
Sigo bajando escaleras.
Lo acepto, lo tengo asumido, soy un individuo antipático con problemas para relacionarse. Quizás la causa-efecto funcione al revés. Pero lo que me sorprendió en principio fue el ambiente de fría cordialidad que existía entre todos nosotros. Éramos un grupo de personas con intereses comunes entre los que se interponía una barrera de contenida rivalidad. Y eso tal vez confirme lo que intenté exponer en mi penosa intervención, la relativa importancia de lo que entre todos hacemos, la explotación de un medio con herramientas compartidas.
Pero nada más que eso.
Si algo quedó claro es que todos aceptamos que la vanidad es el principal motor de la blogosfera.
Sigo bajando escaleras… en un peldaño recuerdo que el lema inicial de “El lamento” era “Los blogs son para onanistas”… en otro, respondo tajante que es imposible apreciar “desde fuera” este submundo… en otro…
La verdad es que me lo pasé muy bien, mucho más de lo que esperaba. Lo único que lamento es no haber podido ir a explorar tabernas sórdidas hasta altas horas de la madrugada. Otra vez será.