27/10/11

Vida líquida, de Zygmunt Bauman

“La sociedad moderna líquida es aquella en que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas
Intuimos el concepto de Vida Líquida y entendemos que esta febril celeridad de nuestras vidas es fruto del “síndrome consumista”.

Ya en el año 2007, en una conferencia, Miren Etxezarreta avisaba que las instituciones financieras con intereses en fondos de pensiones privados estaban decididas a terminar con los fondos de pensiones sociales, y a conseguir el dinero que se acumula en ellos, el dinero de las pensiones de jubilación, para especular con todos esos billones que garantizarían nuestro futuro. Esta crisis es una crisis inducida, venía a decir, más o menos. Y a la pregunta de cuál debía de ser nuestra acción para impedir que eso ocurriese, que qué podíamos hacer para evitarlo su respuesta fue clara y descorazonadora. Nada. No podemos hacer nada. Salvo protestar. Pero que nada podemos hacer para impedirlo. Ocurrirá.

En Vida Líquida, Zygmunt Barman plantea un escenario similar. Nos muestra nuestra sociedad desde su concepción líquida y lo más deprimente de su exposición es que, al parecer nada podemos hacer para detener el flujo líquido de nuestra vida. “La vida en una sociedad moderna líquida no puede detenerse”, dice. Y para detenerlo, para recuperar el espacio público como lugar de participación de todos los miembros de la sociedad concluye que “Sentimos, suponemos y sospechamos qué es lo que hay que hacer”, pero no sabemos nada sobre el cómo y nada sobre dónde nos llevará esa reestructuración necesaria de la sociedad.
Y mientras el tiempo avanza y arrastra tras de sí todas aquellas ideas y conceptos que merecerían perdurar.
¿Condicionados por la “Vida líquida” seremos capaces de reaccionar? ¿o, ampliando la metáfora, nos ahogaremos en ella?

El texto de Bauman resulta, al mismo tiempo que muy crítico, inquietantemente familiar. Combina sin escrúpulos ni disonancias las ideas filosóficas y sociales del siglo XX con elementos de cultura popular. En ese sentido el texto es ameno al mismo tiempo que denso en su contenido.

Pero hay algo que me preocupa, una aporía como las que el autor menciona… o tal vez una simple paradoja.

Algunos textos de Zygmunt Bauman:

(...)
2000: Liquid Modernity.
2001: Community. Seeking Safety in an Insecure World.
2001: The Individualized Society.
2002: Society Under Siege.
2003: Liquid Love: On the Frailty of Human Bonds
2004: Wasted Lives. Modernity and its Outcasts.
2004: Europe: An Unfinished Adventure.
2005: Liquid Life.
2006: Liquid Fear.
2006: Liquid Times: Living in an Age of Uncertainty.
2006: Morality in an instable world
2007: Consuming Life.
2008: Does Ethics Have a Chance in a World of Consumers?
2008: The Art of Life.
2009: Living on Borrowed Time: Conversations with Citlali Rovirosa-Madrazo.
2011: Collateral Damage: Social Inequalities in a Global Age.

Copio los datos de la página de la wikipedia dedicada a Zygmunt Bauman en inglés y español
Se puede comprobar que excluyo los textos escritos en colaboración y me centro en los escritos desde el año 2000 cuando por primera vez aparece un texto de Bauman con la palabra "líquido" en el título. Desde ese momento más de 16 libros en poco más de diez años.

Y aquí planteo mi duda:
¿Incurre el conjunto de la obra de Zygmunt Bauman, en una contradicción y, de ser así, es esta deliberada?
Amor líquido, Vida líquida, Miedo líquido, Tiempos líquidos… en estos textos Bauman desarrolla su análisis de nuestros tiempos y de nuestra sociedad, caracterizados por una aceleración sin límites y cuyos valores destacados son la inmediatez y la caducidad.
¿No es esa acumulación de textos una especie de contradicción, una muestra de filosofía líquida que precisa la repetición y la continua advertencia para que sus tesis no se pierdan en el marasmo de la fugacidad de nuestros tiempos?, ¿emplea el pensador, lícitamente, los recursos del sistema al que denuncia o incurre en una contradicción?

Un texto como Vida líquida se presta al análisis y a la relectura minuciosa, nos invita a explorar fuentes y autores. No dudo que el resto de la obra de Bauman también. Son libros que se convierten en asideros desde los que nos podemos descolgar de nuestra sociedad líquida. Los textos de Bauman nos inducen a detenernos. Y al mismo tiempo nos advierten que es imposible hacerlo en esta vida líquida.

Quizás vuelva sobre el tema, porque no me gustaría olvidar este texto, no me gustaría olvidar que estoy obligado a correr, que correr me produce insatisfacción, que la insatisfacción me lleva a resaltar a través del consumo mi individualidad, que el afán de individualismo es una carrera ciega que nos masifica y aliena.


Los textos entrecomillados de Vida Líquida de Zygmunt Bauman, traducción de Albino Santos Mosquera para Paidós.

Etiquetas: ,

25/10/11

1Q84. Libro 3, de Haruki Murakami

–De acuerdo, te lo mandaremos –dijo Tamaru–. Si se te ocurre algo más que puedas necesitar, apúntalo en un papel y déjalo sobre la encimera de la cocina. Te lo llevaremos en el siguiente suministro.
–Gracias, pero por ahora creo que no necesito más.
–¿Libros, cintas de vídeo...?
–No se me ocurre ningún título, ninguna película en particular.
–¿Qué te parece En busca del tiempo perdido de Proust? –sugirió Tamaru–. Si aún no lo has leído, quizás ahora sea un buen momento.
–¿Tú la has leído?
–No. Nunca he estado en la cárcel, y tampoco he tenido que esconderme durante mucho tiempo. Dicen que, si uno no se ve en situaciones como ésa, difícilmente lee En busca del tiempo perdido.
–¿Conoces a alguien que lo haya leído entero?
–Bueno, hay personas cercanas a mí que han pasado largas temporadas entre rejas, pero no son la clase de gente a la que le interese Proust.
–Voy a intentarlo. Si tienes los libros, envíamelos con el próximo abastecimiento.
–En realidad, ya los tenía preparados –dijo Tamaru.

1Q84. Libro 3, Haruki Murakami
Traduc. de Gabriel Álvarez para Tusquets.

Tendré que ir a la cárcel.

Etiquetas: , ,

23/10/11

Rant, de Chuck Palahniuk

Según advierte el autor (¿?) en una nota introductoria Rant está escrito al estilo de las crónicas orales”. Se trata de una recopilación y montaje de información obtenida a través de entrevistas a varios personajes, con lo que la veracidad de lo que se cuenta es más que dudosa.
Partiendo de esta premisa, Rant (que en la edición española de Mondadori se subtitula innecesariamente “La vida de un asesino”) tiene una estructura similar a la de Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
De las declaraciones del primer entrevistado obtenemos información que nos es difícil asimilar y valorar: Buster “Rant” Casey está muerto; es el responsable de la propagación de una enfermedad altamente contagiosa que ha matado a miles de personas y ha trastocado el orden social, llevando incluso a la proclamación de la ley marcial indefinida en los EEUU; existe algo llamado “choquejuergas” en principio algo anecdótico, pero importante poco después. En las siguientes declaraciones un grupo de “choquejuerguistas” hablan sobre una visita nocturna a la zona rural donde creció Rant. Sin saberlo se nos anticipa información que en cierta manera explica todo lo que ocurrirá luego… aunque en realidad lo que se nos está planteando es la posibilidad de que todos los acontecimientos que se nos van a contar respecto a Rant estén contaminados por teorías conspiratorias y leyendas urbanas sin fundamento, encaminadas a la deificación de su figura.
Pero en estas primeras páginas aún no sabemos nada, aún no entendemos nada. No comprendemos el fundamento de las choquejuergas, en una de las cuales, envuelto en llamas, al parecer murió Rant, ni tampoco el significado de esas lunas y soles que acompañan a los nombres de los entrevistados, ni sobre la misteriosa enfermedad que diezma a la población y que muchos enarbolan como insignia de rebelión. La novela, en sus primeras páginas, está envuelta en un misterio del que, al parecer, no se debe hablar. Palahniuk recupera en Rant el espíritu de El club de la lucha.
De esta forma, aunque de manera insatisfactoria, se cumple la igualdad:

Rant = Los detectives salvajes + El club de la lucha

Pero no podemos negar que hay ecos de Ballard, ni resonancias a Días extraños de Kathryn Bigelow, influencia de P. K. Dick (claro, es imposible ya escribir sin tener a Dick de referente), extrañas concomitancias con 12 monos, hasta incluso una revisión del mito de Edipo. Tantas referencias y conexiones pueden hacernos pensar en Rant como en un pastiche de ideas adquiridas y acumuladas de cualquier forma. Pero Palahniuk logra zafarse de la referencia y el homenaje, sin por ello renegar de las influencias, creando una obra original gracias a su personal estilo.
Rant viene a confirmar la actual tendencia de hibridación de géneros (obviarla y optar por el realismo es, a mi parecer un grave error) y coloca un relato de ciencia-ficción, aunque en principio no lo parezca, entre aquellas obras que los amantes de las catalogaciones consideran “serias”.
(Tan serias como Ada o el ardor, Contraluz, El fondo del cielo…)
Tal vez esta tendencia que tiene Palahniuk en desmarcarse del realismo y recurrir a lo que tradicionalmente se consideran géneros menores, hace que no sea uno de los escritores más destacados desde una perspectiva “literaria” en el panorama narrativo estadounidense. Pero no se puede negar que es uno de los más certeros al describir, de una forma alegórica si se quiere, la quiebra del capitalismo consumista. Y de los más críticos respecto a las tibias protestas contra el sistema. La tesis que puede obtenerse de las novelas de Palahniuk es que la única reacción posible es un nihilismo atroz. Pero un nihilismo fruto también, y por tanto contradictorio, del sistema capitalista. Un nihilismo destructivo y egoísta que no busca derribar los cimientos de la sociedad como principio de la (re)creación de un estado social mejor, sino como enseña del individualismo y, por tanto, materialista y asocial.
Demos la bienvenida al Radicalismo solipsista (término que, siendo consecuente, voy a registrar como creación personal)
Rant puede parecer una obra menor, es una novela de género y es, además, divertida. Tal vez su subversión sea nominal, un simple, aunque aterrador, juego literario. Pero, y ocurre con todas las novelas de Palahniuk deja en el lector una serie de imágenes e ideas difíciles de olvidar. Creo que sólo por eso merece la pena.

Etiquetas: , , , ,

19/10/11

Verano, de J. M. Coetzee

Verano, de J. M. Coetzee, fue escogida mejor novela del año 2010 por el suplemento Babelia. Me pregunto en que manera esa calificación habrá influido en mi percepción de la novela, es decir si no me habrá condicionado negativamente. Porque, pienso, Verano no es la GRAN NOVELA de Coetzee, si no una más de las excelentes novelas autoficcionales a la que nos tiene acostumbrado el autor.

Desconfío de los Premios, desconfío de la prensa.

Estoy decidido a no darle la razón a Babelia. Podría decir, por ejemplo, que Diario de un mal año es más interesante que Verano y que está plagada de autoficción burda y complaciente.

Pero sería engañarme a mí mismo.

Sinopsis: Tras la muerte del escritor galardonado con el Nobel, John Coetzee, un periodista realiza un reportaje entrevistando a cuatro mujeres que tuvieron importancia e influencia en la vida y obra del autor antes de que sus novelas empezasen a tener notoriedad pública. Verano es la continuación de Infancia y Juventud, pero con un cambio radical en el enfoque. Ahora su ficcionada vida se muestra como investigación periodística póstuma. Así, los hechos narrados son cuestionables.

La estructura sigue siendo una de los pilares más sólidos de la narrativa de Coetzee y en este caso sirve para darnos una imagen patética y desoladora de su alter-ego a través del espejo distorsionante de los recuerdos de varias mujeres, que coinciden en mostrarle como un ser penoso, desorientado y dependiente del padre, e incluso ridículo sexualmente. Un ejercicio que en algunas ocasiones resulta grotescamente autocomplaciente. Y eso pesa negativamente.

Verano es mejor novela que la mayoría de las publicaciones efímeras que se suceden mes tras mes en las librerías. Pero quizás no sea tan destacable respecto al conjunto de la producción de Coetzee. Pero todo esto lo afirmo condicionado por mi animadversión a los premios

Aceptémoslo, no hay novelas malas de Coetzee.

Etiquetas:

17/10/11

Ayer, de Agota Kristof

Me resulta muy complicado hablar sobre Ayer. Como toda gran novela la experiencia lectora no puede ser sustituida por ninguna explicación.
En la entrevista concedida a El País en 2007 Kristof comentaba que Ayer es su novela más autobiográfica. Como ella durante muchos años, el protagonista trabaja en una fábrica de relojes repitiendo mecánicamente los mismos movimientos hora tras hora, día tras día, en un país extraño, entre compañeros que hablan una lengua desconocida.

Habría que indagar en la voz masculina de sus narradores y protagonistas.

Creo que ya he contado cual fue mi primera impresión al leer Ayer. Me quedé paralizado tras leer el primer capítulo con la sensación de tener entre mis manos una obra extraordinaria y singular. Y así es.

Nací en un pueblo sin nombre en un país sin importancia”… toda guerra, toda tiranía toda invasión, todo desplazamiento, conducen a las personas a la misma indefensión, al mismo e infinito, universal, desamparo y desarraigo. En esas condiciones poco importa si tu país de origen es Hungría y debes emigrar a Suiza, desconociendo a sus gentes y su idioma. Cualquier lugar carece de importancia, cualquier nombre que se le de no hará que la desdicha sea menor. Puede que Ayer sea su novela más autobiográfica. Pero es irónico que la narración no se centre en un personaje femenino y que el narrador, masculino, comparta circunstancias comunes con la autora. Todos los personajes son Agota Kristof, porque el verdadero foco narrativo y el verdadero narrador es la desesperanza que emanan sus textos.
Y es eso lo que hace brutalmente conmovedora la prosa poética de Kristof, el desarraigo y la desesperanza, que llegará a su máximo exponente en el primer libro de Claus y Lucas donde esos sentimientos devienen en amoralidad. No hay problemas morales cuando no sabes que existe una moralidad.
Pero de eso ya hablaremos en su momento.
La infelicidad del narrador de Ayer está motivada por la falta de conciliación entre la realidad y los deseos. Como siempre. Es un hombre desgraciado desde su infancia, aunque entonces él no lo sabía. “Incluso tuve una infancia feliz, porque no sabía que existieran otras infancias”. A posteriori puede analizar la miseria que siempre ha rodeado toda su vida y compararla con la procacidad de su existencia, trabajando mecánicamente en una fábrica de relojes, sin apenas relaciones, sumergido en un mundo onírico y poético, pero también atroz, que le atormenta.
El narrador muere en el primer capítulo del libro:
Eché la cabeza hacia atrás y con los brazos separados me dejé caer. Hundí el rostro en el barro frío y no me moví más.
Así fue como me morí.
Pronto mi cuerpo se confundió con la tierra

Aunque luego confiesa que no murió.
Pero persiste, en toda la narración, esa voluntad de estar muerto, de confundirse con la tierra. El narrador conoce la felicidad. Y luego la pierde. Y se deja morir confundiéndose con la realidad.

—Pequeño, vengo desde muy lejos. Dime ¿por qué miras la luna?
—No es la luna —respondió el niño, molesto—, no es la luna lo que miro, es el porvenir.
—Yo vengo de allí —le dije, bajito—, y no hay más que campos muertos y fangosos.
— ¡Mientes, mientes! — gritaba el niño— Hay dinero, luz, amor. Y jardines llenos de flores.
—Yo vengo de allí —repetí, muy bajo—, y no hay más que campos muertos y fangosos.

Y sí no hay literalmente “campos muertos y fangosos”, el porvenir está lleno de mediocridad.
Pero (y es importante en Ayer y en Claus y Lucas) de alguna manera la literatura salva a los personajes.
Y nosotros somos los beneficiados.

Los fragmentos de Ayer de la traducción de Ana Herrera para El Aleph Ediciones.

Etiquetas:

12/10/11

Claus y Lucas, de Agota Kristof (fragmento)

Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».
Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.
Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».
Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.

Claus y Lucas; El gran cuaderno
Agota Kristof
Traducción de A. Herrera y R. Berdagué para El Aleph

Etiquetas:

09/10/11

Cinco Mil Negros, Un fanzine pulp, nº 3

Cinco Mil Negros, Un fanzine pulp, saca estos días a la calle su número 3... y, aprovechando la ocasión, un especial Kodama-Remake.
Colaboro en ambos. En el primero con una especie de relato negro y retropunk. En el segundo con mi particular remake de El impostor inverosímil Tom Castro, de Historia Universal de la Infamia, de Borges.
Si estáis interesados creo que podéis encontrar el fanzine en las librerías listadas en este link

5000 negros; Distribución

Aunque sería mejor que lo pidieseis directamente a 5000negros

Este debe ser el post más insulso de este blog. Lo lamento.

Etiquetas:

06/10/11

El hacedor (de Borges), Remake, de Agustín Fernández Mallo

CARTA DE PROTESTA
(O CÓMO EL HACEDOR (DE BORGES), REMAKE SE CONVIRTIÓ EN UNA NOVELA POLÍTICA)

Hoy queremos manifestar nuestro frontal rechazo ante un hecho insólito. María Kodama, heredera de los derechos de autor de Jorge Luis Borges, ha obligado a la editorial Alfaguara a retirar del mercado El Hacedor (de Borges), Remake, la última novela de Agustín Fernández Mallo, bajo amenaza de denuncias. La obra, que contiene el nombre de Borges en su título, e incluye fragmentos y títulos de los poemas del escritor argentino en el orden original de El Hacedor, pronto se va a retirar de las librerías y dejará de existir tal y como fue concebida.

Así se inicia la Carta de protesta contra la retirada de El hacedor (de Borges), Remake, de Agustín Fernández Mallo, una iniciativa de Miguel Espigado respaldada por más de ciento cincuenta firmantes (entre los que me incluyo)

Podéis leer el texto íntegro pulsando en el link:


Quiero dar las gracias a José Luis Amores por prestarme el enlace al texto de la carta.

Si os apetece podéis dejar vuestras opiniones en los comentarios... personalmente creo que ya se ha dicho todo sobre el tema y sobre todas sus posibles variantes.

Etiquetas: ,

¿Cansado de ver El lamento de Portnoy siempre igual? ¿Las letras blancas y el fondo negro te marean?

Escoge tu punto de vista: Flipcard Mosaic Sidebar Snapshot Timeslide

Consulta el índice

Constatación brutal del presente

Mi madre es un pez

II Premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Crítica Literaria

Las lecturas de 2010 en Hermano Cerdo

BLOOMSDAY 2009


Ver Bloomsday 2009 en un mapa más grande

Página web de E. Vila-Matas

HermanoCerdo: Literatura y Artes Marciales Revista Hermano Cerdo

Últimas entradas

Archivos

Enlaces

William Faulkner

Philip Roth

Roberto Bolaño

Enrique Vila-Matas

Thomas Pynchon

David Foster Wallace

Proyecto Salinger: Inicie su recorrido

Al principio era el caos, de Victoria Lector ileso, de Bob El rincón de Alvy Singer, de Alvy Chiquilín del Bachin, de Fabricio El sur del sur, de Mer Santa Maradona, de Vega Jacintario, de Jacinta Biblincio, de Pedro Most people die at home, de Luis Pionentes, de Edith (et al.) Frank invita, de Frank Legalv, de Leo ExLibris, de Isabel Lector mal-herido, de Juan Tierra de collares, de Salvador Literatura, Arte y Política, de C. Parada Books & Films de Nataliabook Balada del elefante azul, de Javier El lamento de Portnoy, de Portnoy

¿Le gusta este jardín que es suyo?

Cosas de-li-ca-das

ellamentodeportnoy(arroba)gmail(punto)com
Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
eXTReMe Tracker
ecoestadistica.com