31/07/11

Las mejores bitácoras literarias. El Cultural.es 29/07/2011

El 21 de julio, David Arjona de El Cultural de El Mundo, me escribió: "Tu blog ha quedado entre los primeros de una lista con los mejores blogs literarios que estamos preparando ¿Puedes constestarme hoy mismo a un par de preguntas para incluir tus párrafos en el comentario a tu blog?"
La verdad es que cada vez que ocurre alguna cosa así, el blog está hecho unos zorros y no tengo tiempo de ocultar la porquería debajo de la alfombra... así que el resumen de Arjona es que comento que hace mucho calor o que confieso no acabar mamotretos.
Para aquellos que lean eso y vengan por aquí por curiosidad, justo cuando estoy de vacaciones y el blog está en barbecho, les sorprenderá que una lista de escritores y críticos de renombre (a los que estoy muy agradecido) como la que realizó la selección (ver listado al final del artículo en El Mundo) votasen por El lamento.

De todas formas, no estoy demasiado satisfecho con la breve nota que aparece sobre el blog. Así que transcribo las respuestas que envíe a Arjona, escritas a toda prisa, y sobre las que no he recibido contestación alguna:

1. Breves historia del blog. Fundación, objetivos, evolución, etc.

Cuando aún funcionaban en Internet las comunidades y los foros temáticos empezó a surgir con fuerza el fenómeno blog. En principio era escéptico, y así El lamento de Portnoy se fundó en diciembre de 2004 bajo el lema “Los blogs son para onanistas”, como si el hecho de mantener un diario personal fuese en contra del diálogo entre personas interesadas en temas literarios. Me equivoqué. Y el primer sorprendido fui yo. Que mis reflexiones personales en torno a mis lecturas le interesasen a alguien más que a mi mismo todavía me deja estupefacto. El “éxito” del blog (una bitácora realizada con ánimo de fracasar) me hace pensar en ocasiones que hay algo que no acaba de funcionar muy bien en la crítica literaria española. Y por extensión en la narrativa.

Pero de todas formas me siento muy cómodo en el blog. Me permite comunicarme y explorar formas de interpretar la narrativa. Y me ha convertido, contra todos mis pronósticos, en escritor. De hecho la novela Constatación brutal del presente, surge de las reflexiones sobre narrativa desarrolladas estos años en el blog,


2. La crítica literaria en los blogs VS crítica tradicional en prensa. ¿Transforma la crítica literaria tradicional su multiplicación expansiva en la Red?


El problema, creo, no es el medio en el que se desarrolle la “crítica” (dejemos claro que yo no creo hacer crítica) si no la independencia de ésta. La crítica tradicional en prensa está permanentemente bajo sospecha de rendir cuentas a los intereses económicos de las distintas empresas que forman los grupos mediáticos. Pero noto también en la red cierta tendencia al corporativismo y al amiguismo que no sé si en cierta manera empaña la imagen de independencia de la crítica en la Red.

De todas formas noto que, por muchos elogios que una obra reciba en los blogs y redes sociales, parece que necesita la confirmación de su calidad (o su condena eterna) a través de la crítica tradicional en prensa. Lo cual no deja de ser ciertamente paradójico.
Supongo que cuando superemos esa contradicción la crítica literaria encontrará su lugar en la Red.

Podéis leer aquí el artículo completo Las mejores bitácoras literarias y sacad vuestras propias conclusiones.

Y que conste que estoy muy orgulloso y contento.

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18/07/11

Ana Karenina, de Liev Tolstoi

El experimento del verano "Ana Karenina en Twitter" ha sido cancelado.
Mis disculpas.


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12/07/11

Escriban, pues, ellos

Hace demasiado calor para pensar, para escribir. Tengo mucho sueño, un sopor continuo que me convierte en una persona lenta. Tendría que escribir sobre Amis (La flecha del tiempo), Roth ( Némesis), Menéndez Salmón (Derrumbe) y alguno más. Pero sólo pensar en todos esos acentos y en construir frases y todas esas cosas me entra una pereza indecible.

Así que dejaré que otros escriban parafraseando (y sé que me costará algún pescozón) a Unamuno: "Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones"

Laura Fernández escribe sobre Stephen King en "¡No te puedes escapar del Capitán Futuro! ¡Estás muerto, marciano!"... grandes acontecimientos se avecinan.

El Doctor Zito comenta los besos del Capitan James Tiberius Kirk, de Star Trek a propósito de la exposición de Douglas Gordon en París. Copio: " Con un concepto parecido a su célebre 24 Hour Psycho (1993), en la que ralentizaba la proyección del clásico de Hitchcock hasta hacer que durara exactamente un día, en Star Trek, predictable incident in unfamiliar surroundings Gordon selecciona varias de estas escenas de besos procedentes de diferentes episodios de la serie original, los expande, los pasa a formato de video dándoles un textura granulosa que las hace parecer sacadas de una película porno setentera y las enlentece para conseguir destilar su verdadera esencia"



Entiendo que las obras de Douglas Gordon deben ser vistas en los espacios elegidos, pero me intriga mucho el juego de Between Darkness and Light (After William Blake) donde se sobreponen imágenes de El exorcista y La canción de Bernadette.



Es un largo camino que lleva de DeLillo a Star Trek pasando por el padre Karras según David Foster Wallace.

Y ya empiezo a pensar que las casualidades no existen: Creemos que las cosas se relacionan unas con otras de una forma que obedece a un Plan superior y subyacente. Lo que ocurre es que los símbolos de nuestra cultura son pocos y volvemos a ellos una y otra vez.
Todos jugamos al mismo juego. Al del cansancio y el agotamiento de los símbolos.

Ah... y una última nota: En La medicina de Tongoy, Carlos González Peón mantiene más o menos la misma tesis (que no repetiré) de El lamento sobre "Nocilla Dream" de Agustín Fernández Mallo: " (...) es algo que perfectamente podría haber sido publicado en un blog de arte y en ensayo por algún pirado que no tuviese las ideas muy claras de qué hacer exactamente con su tiempo libre"
Pues eso, no me hagáis caso, estoy cansado... quizás necesite cambiar de aires una temporada. Vacaciones lo llaman.

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02/07/11

El zafarrancho aquel de vía Merulana, de Carlo Emilio Gadda

Carlo Emilio Gadda trató toda su vida de representar el mundo como un enredo o una maraña o un ovillo, de representarlo sin atenuar en absoluto su inextricable complejidad, o mejor dicho, la presencia simultánea de los elementos más heterogéneos que concurren a determinar cualquier acontecimiento.
Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio.
El zafarrancho aquel de vía Merulana es una locura narrativa-lingüística que ninguna observación puede abarcar, ni explicar, ni tan solo aproximarse a lo que es. Como toda gran obra maestra desafía todos los intentos del cronista-reseñador a comprimirla y revelarla. De hecho es posible que tendamos a considerar obra maestra precisamente a todas aquellas novelas que se resisten a ser comentadas y sobre las que cualquier tipo de disquisición no alcanzan ni a rozar la experiencia vertiginosa de su lectura.
De todas formas es sencillo resumir la trama de Quer pasticciaccio brutto de Via Merulana (el título original de la novela de Gadda): Es una novela policial, en la que se narra la investigación llevada a cabo por el doctor Ingravallo y su equipo para resolver un robo y un asesinato acaecidos en el 219 de la vía Merulana. Y no mintiendo, ni siquiera rozamos la esencia de El zafarrancho.
Para que os hagáis una idea voy a copiar una serie de palabras que aparecían en el texto y que fui anotando hasta que en el papel no quedaba más espacio libre:

Ecolalia, sororal, lautamente, sólito, cognación, encielado, epicidadas, concupidas, étimo, hopa, astil, semas, diaspro, palustre, fescenino, atelana, escamonda, suasoria, elicitar, diálisis, protervia, maltónico, garlar, ilécebra, calamocana, aflato, envisque, deterger, manucaptación-prolación, inverecunda, compasibles, impasto, jada, escardillo, supitaño, concento, mamullar, garfear, isohipsas, síloge, zollipo…

Como explica Juan Ramón Masoliver en la Nota a la traducción publicada por Seix Barral: “La dificultad del estilo y lenguaje del Pasticciaccio se ha hecho proverbial, casi emparentándolos con el Joyce más abstruso. Que la ofrezca y grande para cualquier intento de traducción que aspire a conservar el clima original está fuera de duda. Como no ha de ser poca para cuantos de Italia no conozcan sino el idioma literario. Que no es común a todos los italianos (…)”. Debemos agradecer la decisión de Masoliver de no verter a modismos de regiones españolas las diferencias formas de hablar (toscano, véneto, lombardo, abrucés o romanesco) de los personajes que desfilan por la novela. Más allá de eso, y de la anotación sobre muchas palabras procedentes del latín que se usan frecuentemente en italiano y que nosotros interpretamos como cultismos, teniendo en cuenta además que la traducción es una aproximación, una ventana que nos dibuja un paisaje que siempre contemplaremos entre brumas (y nunca será suficiente todo nuestro agradecimiento como lectores a los traductores), en este caso Masoliver logra transmitirnos la ampulosa, retorcida, ambigua y florida prosa de Gadda y la intensidad de una narración desmedida, llena de digresiones que busca agotar el campo semántico y argumental de todo incidente. Es una novela que busca abarcar el Todo centrándose en un incidente mínimo.

A don Chito se le helaba el sudor. Toda la historia, teóricamente, le olía a fábula. Pero la voz del joven, aquellos acentos, el ademán, eran la voz de la verdad. El mundo de las llamadas verdades, filosofó, no es más que un tejido de fábulas: de malos sueños. Por donde únicamente la humareda de los sueños y de las fábulas puede nombrarse verdad. Que es, sobre las pobres hojas, la caricia de la luz.
Con su mueca desdentada, y con la vaharada de pozo negro que le distingue, el sentido común se estaba haciendo befa del relato, quería reírse de una marranería en las propias narices de don Chito, gargajearle el rotundo no de los listos contra su pelucón de polizonte todavía no condecorado. Mas contra el pensamiento no valen trabas: llega siempre el primero. No cabe borrar de la noche el relámpago de una idea: de una idea un poquillo sucia, además... No se puede reprimir el antiguo fescenino, ahuyentar de la vieja tierra la fábula su perenne atelana: cuando vapora hacia lo alto, alegre y torpe, la risa, de la gente como del alma: al modo que no es dado privar de su peculiar aroma al tomillo, el mastranzo o el orégano: los sacros efluvios de la tierra, del descarnado monte, al viento. Ascendiendo desde la ciudad atestada de gente, de la esquina de cualquier calle, de cualquier pretil de puente: desde las tostadas playas, y del pueblo retorcido y argénteo de los olivos, subiendo el monte. Cuando les temblequea apenas, a las casas y a todos los techos de los hombres, un aire azulenco en lo alto. Cuando el cálido estercolero ahuma, sobre la helada, las surgientes esperanzas: ¡las esperanzas fabulosas de la verdad! ¡Cuando se disuelve, cada caballón, en la humarienta aradura! Cuando el derecho rajo de la podadera consagra al fruto el olivo, y escamonda su mentira. (…)

El zafarrancho aquel de vía Merulana, de Carlo Emilio Gadda; traducción de Juan Ramón Masoliver, para Seix Barral… espero que esa “magnífica herramienta” conocida como corrector de Word no me haya cambiado alguna palabra.




Habría que preguntarse la influencia de esta novela de Gadda en el cine de posguerra italiano, tanto en el Neorrealismo como en la Commedia all'italiana, pues de alguna manera las peculiaridades de esos géneros están presentes en la novela de Gadda. O que esa interpretación artística de la realidad italiana tras la Guerra Mundial solo podía ser enfocada con necesaria crudeza pero con desbordante, e incluso desmedido, sentido del humor.
La investigación policial es el motivo principal de la narración. Pero tengamos en cuenta que la digresión es su motor. Si se roban unas joyas, hay que remontarse al origen geológico de éstas cuando quedan expuestas sobre la manta mugrienta de una cama en un sórdido habitáculo, si Ingravallo piensa en sucesos políticos acaba recurriendo a Guerra y paz de Tolstoi, los interrogatorios a los sospechosos nos introduce en sus vidas, tamizadas por las miradas irónicas y suspicaces de Ingravallo y Fumi, si hay que detener a un sospechoso… en fin, si hay que detener a un sospechoso Gadda deja en evidencia la idiosincrasia italiana tan bien (y exageradamente) reflejada en algunas películas: Dos policías en una moto se desplazan a las afueras, realizan un arresto, requisan un carromato y piden prestada una bicicleta para poder trasladar al sospechoso, realizan un nuevo arresto y deben regresar a la jefatura con rapidez, con la moto y los detenidos. Un caos narrativo rebosante de descripciones y personajes, revelaciones importantes y digresiones de todo tipo.


Llegue a la novela de Gadda a través de Italo Calvino y Enrique Vila-Matas, defensores a ultranza de esta rara y poco valorada novela, casi desconocida entre nosotros. El zafarrancho aquel de vía Merulana es una maravilla que merece ser elevada al sitio que merece, al de las grandes obras maestras de la narrativa del siglo XX.

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