30/11/10

Las correcciones, de Jonathan Franzen

Lo dejo. Voy por la página 339. Enid se despide de Sylvia, a quien acaba de conocer en el crucero, y vuelve al camarote donde Alfred se debate contra la mierda. Lo dejo porque me deprime este duro relato sobre la familia, este crudo retrato psicológico sobre la sociedad estadounidense.
Debo reconocer entonces la fuerza narrativa de Franzen, el poder de sus certeras descripciones anímicas y la maestría para comunicar al lector la rabia, el rencor y las patologías de la modélica familia estadounidense.
Se acerca la Navidad. No puedo seguir con esta novela. Franzen me ha derrotado.

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29/11/10

Young and Innocent, de Alfred Hitchcock



Young and Innocent, Alfred Hitchcock 1937

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27/11/10

La maleta, de Sergei Dovlatov

La vida es una colección de objetos inútiles que acumulamos y de la que nos cuesta desprendernos. Cuando Dovlatov abandonó la Unión Soviética únicamente le permitieron hacerlo con una maleta. Lo que contenía es el germen de los relatos que componen el libro La Maleta editado por Labreu en catalán.
Una vez leído el libro y comprobar el contenido de la maleta de Dovlatov no puedo dejar de preguntarme qué contenían las otras dos maletas de las que tuvo que prescindir. La otra pregunta es qué persona elije para abandonar definitivamente su país una maleta llena de artefactos inservibles. La respuesta a la primera pregunta es irrelevante. La respuesta a la segunda se encuentra dentro del texto:

A todas las tentaciones y horrores de la vida contraponíamos nuestro único don: la indiferencia.

La indiferencia es fundamental en la forma de narrar de Dovlatov. Todos los paradigmas del escritorio tienen cabida en su estilo. No narraba para plasmar la realidad, ni para satisfacer una pulsión vital, ni obedeciendo a una vocación, ni siguiendo una tradición, ni rebelándose contra un sistema opresor, ni siquiera para crear otro mundo que sustituyese al mundo. Da la sensación de que escribía porque no sabía hacer otra cosa. Y que hubiese sido absolutamente igual no escribir. Incluso que hubiese preferido no hacerlo. Escribía con la misma indiferencia que servía de motor a la vida en común con la madre de su hija.
Pero en el texto descubriremos como esa indiferencia se ve cuestionada.
Entonces escribir.
Escribir sobre los trastos olvidados en una maleta, convertirlos en foco narrativo, reconstruir una vida por los pocos andrajos rescatados de una maleta relegada al fondo de un armario: Un traje, una camisa, unas botas, una chaqueta de pana, un gorro de piel de foca, tres pares de calcetines sin usar, unos guantes y un cinturón militar.

En la parte interior de la tapa había fotografías enganchadas: Rocky Marciano, Armstrong, Joseph Brodsky, la Lollobrigida con ropa interior transparente. El aduanero había intentado arrancar a la Lollobrigida con las uñas. Sólo había conseguido arañarla. (…)
En el fondo de la maleta había una página del Pravda del mes de mayo de 1980. Un titular grande proclamaba: “¡Larga vida a la gran doctrina!” En el centro había un retrato de Karl Marx.
(…)
Observé la maleta vacía. En el fondo Karl Marx. En la tapa, Brodsky. Y, entre ambos, una vida perdida, única y sin precio.

La narración de La maleta, la sucesión de relatos que implica a cada una de las prendas de ropa encontradas entre Marx y Brodsky, no intenta recuperar esa vida perdida. Es la narración de esa pérdida, de las condiciones por las que esa vida única y sin precio se perdió. Pero no se trata de gritar contra un sistema injusto, ni de acusar a los ejecutores, ni tan siquiera de denunciar el pasado ideológico de la Unión Soviética. Recordemos, la indiferencia es lo que Dovlatov deja traslucir. Las cosas fueron así, no hay que darle más vueltas, parece decir el autor. Incluso narrar esos sucesos es una de esas “cosas que son así”. Ni los hechos ni su narración tienen en el fondo importancia. Son cosas que pasan.
Y podríamos aceptarlo si no fuera porque otra de las características fundamentales de Dovlatov es la ironía.

(…) Empecé (a trabajar) como aprendiz de un entallador. Decidí aferrarme al campo de la escultura monumental.
Por desgracia la escultura monumental es un género muy conservador. La causa es su misma monumentalidad.

(…) me nombraron (para representar) a Papá Noel. (…) Me engancharon una barba y me dieron un gorro peludo, una chaqueta larga y un cesto lleno de regalos. Entonces me hicieron salir al escenario.
La chaqueta me iba corta, el gorro olía a pescado. Casi me había quemado la barba encendiendo un cigarrillo.
Esperé a que hubiese silencio y dije:
- ¡Hola, queridos niños! ¿Me conocéis?
- ¡Lenin, Lenin!- gritaron desde las primeras filas.

Esa ironía, esa mirada ácida a su pasado, es completamente demoledora. La indiferencia y la ironía son un combinado letal que aniquila el pasado histórico y la realidad soviética. Dominar esos dos elementos, mezclarlos de forma tan sutil de forma que todo parezca natural, conducirlos hacia un tema tan antiestadounidense como el derrotismo y la exaltación del perdedor, dice mucho de Dovlatov y del propósito de su obra.
Había algo en aquella etapa histórica, en ese territorio llamado Rusia, al que varias generaciones no tuvieron acceso. Lo que fuese ese algo desconocido, la pérdida de ese algo, marca a todos esos rusos. Eso es lo que queda tras leer a Dovlatov, la constatación de un vacío existencial contemplado a través de la genialidad de un escritor.
Tengo la tentación de asegurar que en realidad la maleta estaba vacía. Pero se sobreentiende la metáfora de Dovlatov. Lo que sí me parece de verdad urgente y necesario es recuperar la obra de este gran escritor.


Los textos de la novela son una traslación de la traducción catalana de Miquel Cabal para la edición de Labreu Edicions.

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25/11/10

Shandy 27

Ya se puede leer on-line el nº 27 de la revista Shandy , especial shandy.
Participan, según consta en la lista de colaboradores de la que copio: Alberto Chimal, Dora T. Malú , Claudia Apablaza, Eduardo Uribe, El demonio encorbatado, Eluart S. Barajas , Eric Bonnargent , Ferrán Valdez, Jezreel Salazar, JIS, Karla Olvera, Luis Marina, Luna Miguel, Mijael Seidel, Nadxeli Yrízar, Valeria Gascón y yo.
En mi texto trato de revelar porque la conspiración Shandy oculta sus orígenes sternianos sin conseguirlo... ¿sin conseguirlo yo o los shandys? No sé. Lean el artículo y juzguen.

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16/11/10

La hora del lobo, de Ingmar Bergman

¿Se puede haber visto una película sin saber que se ha visto esa película?

Hasta 1978 no se estrenó en España por motivos políticos ¿Por quién doblan las campanas?, película de 1943 dirigida por Sam Wood, adaptación de la novela de Hemingway. El caso es que ese año cuando la vio, mi madre juró y perjuró que ya había visto esa película con anterioridad. A todos los efectos, por lo que nosotros podíamos saber, mi madre había visto una película que no podía haber visto. A no ser que por televisión hubiesen emitido la serie Playhouse 90 de la CBS, en la que se representaban, en formato televisivo y con una duración de noventa minutos, adaptaciones de autores estadounidenses. En 1959 John Frankenheimer dirigió en dos partes la novela de Hemingway. ¿Se emitió por televisión en España?
¿Los empastes dentales captan las emisiones radiofónicas? A veces siento en todo sus detalles una pieza musical sin estar oyéndola realmente. Tal vez he heredado de mi madre extraños poderes que nos permiten conocer cosas antes de conocerlas realmente. Porque, al parecer, yo había visto con anterioridad La hora del lobo (Vargtimmen (1968) ), sin haber visto realmente la película de Ingmar Bergman.


Lo que sí está claro es que Lars Von Trier SÍ había visto Vargtimmen . Eso era algo que yo no podía saber (porque no había visto la película de Bergman) pero que al parecer intuyo en la reseña cuando digo que “no es una película de Bergman (como puede parecer en un principio)”. Es decir, de una manera no consciente yo sabía que Antichrist tenía que ver con Vargtimmen sin haberla visto.



También digo en la reseña que la de Trier no es una película de Tarkovski… y, sin que yo lo supiese conscientemente, las películas del ruso tienen aspectos bergmanianos que yo antes había destacado a propósito de Offret.


Empiezo a preocuparme. Resulta que Vargtimmen, una película que no había visto hasta la semana pasada, ha influido en mi vida mucho más de lo que pensaba. Pero esto no lo podéis saber todavía.



Pero no es solo eso. Se pueden rastrear las influencias de Vargtimmen en la cinematografía que la precedió, en todos aquellos filmes en los que el componente onírico tiene un papel fundamental, en aquellos en los que aparecen mezclados distintos planos de realidad: El carnaval de las almas, de Herk Harvey; Spider y El almuerzo desnudo de Cronenberg; Offret y Solaris, de Tarkovski; Eraserhead y Lost Higway y Mullholland Drive y todas las de Lynch…


Yo había visto Vargtimmen sin haberla visto porque es una película fundamental en la historia del cine. Una obra que sienta los principios del cine que explora las psiques perturbadas y divididas. Una película que me había influenciado sin haberla visto porque he visto las películas que ha influenciado.

Aún así no descarto la hipótesis de los empastes.

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13/11/10

Saul Bellow, correspondencia

A la Academia Sueca

[Brookline, 2000] sin fecha

Deseo presentar la candidatura del novelista americano Philip Roth al Premio Nobel de Literatura. Sus libros han sido tan ampliamente analizados y elogiados que resultaría superfluo por mi parte detallar o ponderar su talento.

Saul Bellow

El alma de Saul Bellow

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09/11/10

Castroforte del Baralla

Debería escribir algo. Pero las cosas nunca funcionan como debieran. Así que marchando un post de emergencia y reivindicativo. Esto sonará extraño pero podéis considerarlo una declaración de principios: La saga/fuga de J. B. es la mejor novela española del siglo XX (y lo que llevamos del XXI)
Dicho esto, cedo la palabra a Gonzalo Torrente Ballester:

La única posibilidad restante era escribir, de aquella manera que antes dije, uno de mis poemas, uno de los que más o menos recordaba. Ya mis dedos apretaban el lápiz, ya el Espiritista me había acercado las cuartillas, cuando me decidí por la Balada periódica mixta de los amores del tornillo y de la tuerca, título provisional que requiere explanación, pero que, una vez explicado, se entiende perfectamente. Conviene recordar, sin embargo, lo que se llama en Aritmética "fracción periódica mixta", es a saber, aquella decimal cuyo cociente, después de unas cifras cualesquiera y de número indeterminado, repite indefinidamente otra serie que se llama período, según este ejemplo:

23,1234567567567567567567 ... 567

En mi balada se cuentan los amores de un tornillo del doce y de una tuerca del siete. La diferencia de calibres hace imposible la plenitud del amor, a menos que uno de ellos se sacrifique, y, o se haga del siete el tornillo, o del doce la tuerca. La situación se expone en tres estrofas. La cuarta y la quinta contienen el comienzo de la disputa. Al empezar la sexta, la tuerca, a quien corresponde el uso de la palabra, repite el primer verso de la cuarta, con terquedad femenina, escasez de imaginación y pobreza dialéctica: y, entonces, ese primer verso arrastra los siguientes, y así se inicia el círculo infernal de la repetición indefinida, de modo que el poema carece, propiamente hablando, de conclusión, y el recitador puede seguir repitiendo las estrofas cuarta y quinta hasta cansarse. En lo cual veo yo, no sólo el índice de la amorosa tragedia del tornillo y la tuerca, sino secretas significaciones de la naturaleza más profunda, en orden, quizás, a la organización cíclica del universo. Contiene además el poema ciertos elementos paralelísticos:

Mátira cóscora látura cal
Torcalirete, Turpolireta,
Lámbita múrcula séxjula ram,
Turpolireta fríndela mu gay.

Tórcolo mórmoro blésturo mor
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mótulo vísculo son,
Torcalirete frindela mu yon.

Mátira múrcula séxjula vim
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mórmoro látura pil,
Turpolireta gascunda mu lir.

"Lápilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel",
Turpalireta vigunda fri ben.

"Tínito péculo glótulo tu
Torcalirete, Turpolireta,
Rátulo cáncayo límulo su",
Torcalirete gascunda fri gum.

"Lépilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel",
Turpalireta vigunda fri ben.

"Tínito péculo glótulo tu
Torcalirete, Turpolireta,
..................................
..................................
Torcalirete gascunda fri gum.

No es que sea mi mejor poema narrativo, pues prefiero la Elegía a las pinzas de turmalina, que presenté a la Real Sociedad Lírica y Poética Santa Lilaila de Barallobre cuando quise ser admitido en ella como socio de número, y fui rechazado por todas las bolas negras posibles al juzgar el comité de recepción que el poema resultaba ininteligible, aunque iba acompañado de su traducción. Mis colegas de Castroforte no consideraron, al parecer, suficientemente líricas las pinzas de turmalina como para dedicarles nada menos que una elegía (en pentámetros y hexámetros rigurosos).

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01/11/10

Suomenlinna, de Javier Calvo

Una reseña de Suomenlinna, de Javier Calvo, en Hermano Cerdo.



“Así es precisamente como funciona esta historia. No hablando del mundo con símbolos ni metáforas, sino convirtiendo al mundo en metáfora de sí mismo. No ofreciendo códigos ni contraseñas sino borrando esos códigos”.

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