31/01/10

James O. Incandenza (II)

La Medusa contra la Odalisca:



The Medusa Vs. The Odalisque, Jess Segall 2009


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27/01/10

James O. Incandenza




¿La broma infinita al cine?

"The Medusa v. The Odalisque" - B.S. Latrodectus Mactans Productions. Uncredited cast; zone-plating laser holography by James O. Incadenza and Urquhart Ogilvie, Jr.; holographic fight choreography by Kenjiru Hirota courtesy of Sony Entertainment-Asia; 78 mm; 29 minutes; balck and white; silent w/ audience-noises appropriated from network broadcast television. Mobile holograms of two visually lethal mythologic females duel with reflective surfaces onstage while a live crowd of spectators turn to stone. LIMITED CELLULOID RUN; PRIVATELY RE-RELEASED ON MAGNETIC VIDEO BY LATRODECTUS MACTANS PRODUCTIONS


La Medusa y la Odalisca, film de J.O. Incandenza, describe un combate entre los dos seres mitológicos en un teatro en el que los espectadores, con gran entusiasmo, van siendo diezmados poco a poco según van siendo convertidos en piedra o en joyas. Representación dentro de una representación: “La verdadera audiencia de La medusa y la Odalisca no se entusiasmó mucho con la película porque nunca se logra echar un vistazo frontal a lo que tanto efecto melodramático produce en la otra audiencia que ve el combate en directo, de tal modo que el espectador termina sintiéndose un tanto engañado y vagamente estafado

Espero impacientes las fotos de los espectadores petrificados sacados a hurtadillas de la Columbia University.

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20/01/10

Two-Lane Blacktop, de Monte Hellman

En High Performance Pontiac hay una interesante entrevista con Monte Hellman a propósito de Two-Lane Blacktop




(fotogramas descontextualizados de Persona, de Ingmar Bergman)

HPP: The final shot at McMinn County Airport in Athens, Tennesse, with the burning of the film-everyone likes to talk about it. What's your view of it and why did you do it the way you did?
MH: It came to me in a dream. I'm sure it was heavily influenced by my love of Ingmar Bergman and his film, Persona, where he has references to film within the movie, like it opens with a leader going through the projector and things like that. So I think it was a combination of being influenced by that movie and also just dreaming it. I used that ending even though I thought it was a bit too much. I had serious doubts about it. I just kind of liked it and decided to go ahead with it. The hell with it, you know?

El final de Two-Lane Blacktop:



En los títulos de crédito, al inicio de la película, la doble raya pintada sobre el asfalto discurre en un lateral, como la banda sonora de la película. Es la imagen obsesiva que todos hemos sabido reconocer en la películas de Lynch. Incluso con banda sonora propia. I’m deranged.
Todo está inventado. La vanguardia cinematográfica estadounidense debe mucho a esta película de Hellman.
En la entrevista el director desmitifica algunos de los rasgos que han hecho de Two-Lane Blacktop una película mítica: Los personajes apenas hablan, no tienen nombre, no vienen de ninguna parte, no hay conclusión, los actores son no profesionales, dos músicos, Taylor y Wilson, la chica, la carretera…



Aún siendo una película austera en todos los sentidos, su metraje fluye, la narración avanza como los coches en la carretera, como la vida misma, como la realidad.



De vez en cuando nos proponemos retos que no tienen más función que dar sentido al largo viaje, aportarle mínimos alicientes. En realidad todo es conducir, ajustar el motor a su máxima eficiencia y seguir rodando. Unos hablan sin parar inventándose con cada autoestopista, y otros callan en perfecta simbiosis.
La vida es una carretera asfaltada de dos sentidos…

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16/01/10

Bakjwi (Thrist), de Park Chan Wook

Qué gran palabra. Fornicar (*) (2ª Parte)

Al parecer no sólo fornican los cineastas españoles invitados a dar clase en la Universidad de Providence (¿Brown?(**), ¿Miskatonic?(**)). También fornican los sacerdotes católicos coreanos convertidos en vampiros.
Y poco más que eso es la película de Park Chan Wook. Un resumen convertido en nube de conceptos daría como resultado: Vampiro católico fornicando.
Sí, la fotografía, sí, Park Chan Wook es un gran cineasta, sí, la puesta en escena, sí, los actores, pero…
Hagamos una cosa. Olvidemos esta película. Ya le perdonamos al director la del Cyborg que, al menos, tenía su gracia. No le perdonemos otra vez.Olvidemos. Hagamos ver que esta película no pertenece a su filmografía, neguemos esta película de vampiros pueblerinos casposos y esperemos que la siguiente sea mejor (si fuese peor sería todo un hito en el declive cinematográfico)
Ni me molesto en colgar una imagen de la película. Ni me molesto en destacar la posibilidad de inspirarse en cierto tipo de literatura realista europea. No, que Galdós, Queirós o Balzac, no figuren junto a Park Chan Wook, el director al que le falta una película: Thrist


(*) Pronúnciese con la voz de Sir John Gielgud en Providence, de Resnais.
(**) "In Deo speramus"
(***)"Ex Ignorantia Ad Sapientiam; Ex Luce Ad Tenebras"

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12/01/10

Providence, de Juan Francisco Ferré

Qué gran palabra. Fornicar.
Providence, de Alain Resnais


Enumerar todas las referencias existentes en Providence (la novela) sería una tarea redundante, ya que el espíritu de Providence (la novela) es la multireferencialidad como herramienta para captar el todo, entendido como contexto cultural globalizador (*) (o viceversa, la cultura global como Todo)
Quedémonos con Providence (la película de Resnais en la que un viejo escritor insomne y borracho desvirtúa la prosaica, aunque exitosa socialmente, realidad de sus hijos convirtiéndola en un delirio psicoanalítico) y con Providenz (la otra forma de denominar el videojuego total Providence, y que nos remite a Cronenberg y su eXistenZ, un videojuego con tantos niveles de realidad superpuestos que es imposible discernir en que plano se mueven sus protagonistas y que demuestra que cualquier realidad, incluso la que consideramos como espectadores-lectores “real”, es igual de falaz al mismo tiempo que intensamente vital) y con la providencia (divina o no, que requiere de una intervención superior ordenadora y soberana, Dios o el Autor, lo cual, junto al Blue Moon, la droga que distorsiona la realidad y que consume el protagonista de Providence (la novela), nos remite a P. K. Dick, padre, mentor y divinidad más influyente de toda la narrativa de finales del siglo XX)
Providence es una novela, la película de Resnais, un videojuego, la intervención demiurgica, la ciudad natal de H. P. Lovecraft y escenario de Providence (la novela)
Con estos precedentes e influencias Providence (la novela) se mueve en el territorio ambiguo de lo falsamente real, pero con la peculiaridad de que esa distorsión no conduce a una explicación concluyente. Lo verdaderamente atractivo de Providence (la novela) es que no hay discusión posible entre lo que es real y lo que no lo es (en el plano de los personajes de la novela, me refiero), no hay confusión entre planos de realidad, no hay inmersión de la (nuestra) realidad en otras distorsionadas ni cruces dimensionales. En Providence (la novela) todo lo que se narra es real (y no podía ser de otra manera). La forma en cada lector interprete, crea entender o concluya o justifique los hechos narrados es irrelevante para los propios hechos. Es decir la novela se alza como un edificio sólido que cada lector puede incendiar (erróneamente) como prefiera a base de conclusiones e interpretaciones. Y digo erróneamente porque la solidez de Providence (la novela) se basa en que todo tiene cabida en ella: la (relativa) realidad de un videojuego, el delirio psicotrópico, la metáfora socio-cultural, la digresión cinematográfica, la teoría conspiratoria, la metaficción sobre Lovecraft y su obra…
Providence (Rhode Island) es la ciudad en que nació Lovecraft. I am Providence, se lee en su tumba. Como novela Providence (la novela) es una ciudad en la que todo tiene cabida. Ferré puede decir que él es Providence (la novela) y al querer plasmar la complejidad de una novela como ciudad (¿o es al revés?) el resultado es desmesurado. Ferré parece comprenderlo, pero no renuncia a su construcción con ecos de D. F. Wallace de comprimir el todo narrativamente en una extensión limitada, así que se defiende dentro del propio texto, aunque sea hablando de otro, Zodiaco: “la única pega crítica que Álex le encuentra al conjunto es el exceso, la abundancia, la marcada tendencia a lo informe y lo desangelado del formato narrativo” pág. 415. Lo que vale para Zodiaco, se puede aplicar también a La broma infinita y, por supuesto, a Providence (la novela)
Ahora bien, este exceso narrativo tiene su contrapartida. Toda profusión puede llegar a ser abrumadora. Y eso ocurre en la parte central de la novela cuando la acumulación de escenas sexuales me llevó a desconectar completamente de la historia. Entiendo que lo que pretende el autor es el hastío por la desmesura de descripciones de escenas rituales de los preliminares de las películas pornográficas. Si bien es cierto que apenas se roza lo explícito y que la acumulación apunta hacia cierta irrealidad de esas situaciones, llegando en un momento concreto a consolidarse como ensoñaciones del protagonista, también es cierto que esa pretensión de describirnos un estado en el que lo fantasioso apenas se distingue de lo real se podía conseguir aligerando la narración de esa prolijidad a mi entender innecesaria y contraproducente para el ritmo interno.
La primera idea de esta reseña era empezar diciendo que Providence (la novela) trata sobre un hombre que folla. Follar, qué gran palabra. Pero como sea que los aciertos de la novela me parecen mayores que sus fallos, ese escollo de la parte central de la novela dedicada a la fornicación sin límite, sustituí la idea inicial por la cita a Resnais.
Creo que Providence (la novela) es una obra destacable, principalmente por su voluntad globalizadora, por su desplante al realismo casposo que continúa siendo una lacra de la narrativa española, por su capacidad de recrear lo que debería ser la Gran Novela Estadounidense y que, lamentablemente, los estadounidenses son incapaces de escribir constreñidos a su propio entorno social. Porque es una novela española y es lo menos parecido a una novela española, lo cual nos abre los ojos y plantea nuevos y posibles caminos narrativos.

A partir de aquí esta reseña rueda cuesta abajo.

"Protect Me From What I Want" de Placebo es la banda Sonora de la última parte de la novela (“sonando de fondo, como una escalofriante llamada de socorro”):

Maybe we're victims of fate
Remember when we'd celebrate
We'd drink and get high until late
And now we're all alone


Ahora estamos solos y cogemos el último autobús a casa, enfermos de edad… la canción describe a Álex Franco, su declive, la constatación de que poco queda más que unos energúmenos con máscaras de presidentes de los EEUU, a no ser que ser rescatado por Darth Vader suponga un peldaño más en el descenso a la humillación, a la realidad que se empeña en abandonar el protagonista de Providence. Y en esa parte no relatada de la novela, la “vida real” del director de cine, reside uno de los hechos que me parece más perturbador, y quizás significativo, de la novela: La existencia de un hermano gemelo, Michel Franco, también cineasta, aunque dedicado al género publicitario. Este espejo deformador, esta duplicidad que se opone, me parece significativa, aunque apenas se trate de ella en la novela. La rivalidad entre los hermanos, comentada sucintamente y sin darle excesivo énfasis, aparece a lo largo de la novela como un trasfondo psicológico o, más bien, como un recuerdo de la irrealidad de lo narrado, como si Álex fuese un personaje de videojuego y Michel, su gemelo, quien manejase la consola, como una creación de una creación, indistinguibles e inseparables, pero al mismo tiempo opuestos, irreconciliables. PVD, Providenz, o cómo sea que se llame es un videojuego experimental de inmersión total en la virtualidad. A partir de ahí podemos especular lo que queramos. Pero todo juego lleva encerrado un objetivo, supone, en última instancia, una batalla.
Y de nuevo Placebo:

I will battle for the sun
And I won’t stop until I’m done
You are getting in the way
And I have nothing left to say

y el estibillo:

Dream brother, my killer, my lover
(Placebo, Battle For The Sun)


¿Dónde estamos?, ¿cómo es posible cuestionar la realidad sin mencionarla en ningún momento? No busques a Providence en Providence, porque Providence (la novela) es un espejo donde la realidad se distorsiona y es una alegoría sobre nuestro mundo actual y sobre nuestros deseos de evadirnos de él.


(*) (…) ¿podría alguien decirme, por favor, qué hay de tan nocivo en la globalización? Providence, pág. 585

Ellos lo hicieron mejor:

Providence, de Juan Francisco Ferré, en Teoría del caos

Ce qui gît sous le seuil, en Fric-Frac club

Providence, de Juan Francisco Ferré fue Finalista del Premio Herralde de Novela 2009. Resulta curioso que el ganador fuese un cineasta y el finalista lo hiciese con una novela que trata sobre un cineasta.

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06/01/10

7 de enero de 1938, Beckett apuñalado

El 7 de enero de 1938, saliendo del cine junto a Alan y Belinda Duncan, Samuel Beckett fue apuñalado por un proxeneta llamado Robert Jules Prudent.

La noticia fue recogida por el Irish Times, 8 Jan. 1938



El resto es mistificación.
Un “romántico” error aparece en “Samuel Beckett: a biography” de Deirdre Bair. Más o menos es así como narra la historia: Los Duncan, en estado de shock, gritan por las calles desiertas para que alguien detenga al asesino. Una joven les ayudó, Suzanne Deschevaux-Dumesnil, una estudiante de piano que volvía a casa después de un concierto y que se encontró con la escena. Hizo una almohada con el abrigo de Alan Duncan para que la cabeza de Beckett reposase y llamó a una ambulancia.

Calvin Israel en Review: ‘Samuel Beckett: a biography’ by Deirdre Bair discrepa de esa romántica invención del encuentro entre Beckett y Deschevaux-Dumesnil.

En otro lado, en ese lado oscuro del que no puedo hablar, leí una historia que convertía el apuñalamiento de Beckett en la causa de su muerte… en ese lado también había una romántica historia de amor y muerte.

El caso es que Beckett, herido en la pierna izquierda y cerca del corazón pasó dos meses hospitalizado. Durante la convalecencia se consolidó la relación con Suzanne Deschevaux-Dumesnil, a quien conocía con anterioridad, y de quien no se separaría hasta su muerte.



Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo adherido a la Resistencia, lo que le supuso tener que huir, junto a Suzanne, de la GESTAPO. En el Sur de Francia escribió Watt, que no se publicó hasta 1953, y con posterioridad Molloy (1951), Malone muere (1951), El innombrable (1953), Esperando a Godot (1952), Final de partida (1958), La última cinta (1959), Días felices (1961), Acto sin palabras (1964), Cómo es (1964), No yo (1973), That Time (1976) y Footfall (1976), y Compañía (1980).
Se podría pensar que la obra de Beckett, del Beckett que consideramos influyente y determinante en la literatura del siglo XX se construye a partir de esos dos hechos dramáticos, el apuñalamiento y la guerra.

Todo se ajusta a un plan, al parecer.

Tras su convalecencia en el Hospital Broussais de Paris, Beckett fue a entrevistarse con su agresor, Robert Jules Prudent. Cuando le preguntó porque le había apuñalado éste contestó:

"Je ne sais pas, monsieur. Je m’excuse"

Dicen que Beckett encontró a Prudent una persona amable y educada, más cretino que malicioso, y retiró los cargos. Israel denuncia esta adulteración de los hechos, este ajuste de la “realidad” a hechos literarios posteriores, como si el absurdo hubiese irrumpido violentamente en la vida de Beckett determinando su posterior obra. Israel asegura que Beckett conocía a Prudent antes del ataque.

La cuestión es que reinventamos los hechos, les damos quizás mayor importancia que la que tuvieron o unas dimensiones de las que carecieron. Queremos que la vida sea literaria, que se ajuste al guión de un narrador omnisciente.

Que así sea.

Samuel Beckett junto a Alan y Belinda Duncan saliendo de la proyección de La grande ilusion de Jean Renoir. Beckett despotrica sobre el error que supone considerar la guerra como un juego de caballeros. Parece entreverse en ese amistoso conflicto entre Francia y Alemania que plantea la película de Renoir, esa última contienda entre caballeros tras el cual la aristocracia se ve desplazada por la burguesía y el proletariado, cierta connivencia con el régimen nazi, cierta aproximación intelectual francesa a las malsanas ideas del Reich apelando al común anciano y noble centroeuropeismo. Ha estado en Alemania, lo sabe. Ha visto hace poco como han recibido al ministro alemán en Paris.
Entonces se acerca Prudent, el proxeneta que tantas veces había concertado citas para Beckett. En compañía de sus amigos no quiere reconocer al siniestro personaje, aunque en ello nota cierta contradicción con sus anteriores argumentos. La aristocracia intelectual es otra forma de elitismo se lamenta en última instancia mientras hace un signo a Prudent, quizás citándole para más tarde, y que el proxeneta malinterpreta. Le asesta dos puñaladas. Huye. Más tarde, Beckett sólo recordaría que de pronto se encontró herido en el suelo.
Y Joyce y el Hospital y Suzanne y la Guerra, la verdadera guerra.
La realidad es otra cosa. Tal vez ni siquiera la sucesión de hechos la pueda someramente describir. Vease en la nota de la wikipedia sobre Samuel Beckett la cantidad de personas relevantes con las que se cruzó en su vida. Y de que modo, como incluso en una biografía más o menos seria se pueden colar hechos anecdóticos.
Relacionar a Beckett con Eisenstein y Pudovkin a través de una carta que nunca recibieron a causa de una epidemia de viruela, aunque sea cierto, es otro síntoma de nuestra propensión a dramatizar la vida, a buscar el Plan que subyace.

A fin de cuentas la respuesta de
Prudent es bastante beckettiana: "Je ne sais pas, monsieur. Je m’excuse"

Véase también Shining Agates of Negation, by Stephen Ross

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05/01/10

Nada sin...

Mi piel, mis músculos, mi cuerpo se acordaron de repente sin comunicárselo al cerebro. Hacían movimientos no intencionados, que yo no deseaba.
¡Como si mis miembros ya no me pertenecieran!
De golpe, mi andar se había vuelto extraño y vacilante al dar unos cuantos pasos en la habitación.
Éste es el paso de un hombre que continuamente está a punto de caer hacia delante, me dije.
Sí, sí, sí, ¡así era su paso!
Lo sabía claramente, es así.
Yo tenía una cara extraña, sin barba y con barbilla pronunciada, y miraba desde unos ojos rasgados.
Esta no es mi cara, quise gritar asustado y quise palparla, pero mi mano no siguió mis deseos y se hundió en el bolsillo para sacar un libro.
Exactamente igual que él lo había hecho antes.
De repente, estoy sentado otra vez sin sombrero y sin abrigo, junto a la mesa. Y soy yo. Yo, yo.
Athanasius Pernath.
Gustav Meyrink, El Golem. Traducción de Celia y Alfonso Ungría para Tusquets.

Yo no soy Athanasius Pernath.
Ni he confundido mi sombrero



Ni mi abrigo

Se acuerda de pronto de una historia con mi abrigo en el invierno del año pasado en Madrid. En el hall de su hotel madrileño, él salió disparado hacia la calle para unas fotografías de un periódico y se llevó mi abrigo confundiéndolo con el suyo. Estaba ya denunciando al conserje la desaparición cuando vi que regresaba de su sesión de fotos con un abrigo sospechosamente parecido al mío, y sólo entonces comprendí lo ocurrido. Un inquietante intercambio de identidades que, como Magris es un buen germanista, me hizo pensar en la involuntaria permuta de sombreros al inicio de El Golem de Gustav Meyrinck. La verdad es que desde aquel día llevo con especial orgullo mi abrigo y a quien quiera oírlo le digo: "Me llamo Magris como todo el mundo"
El filo del horizonte, Dietario Voluble, E. Vila-Matas. El País Catalunya, 14/10/2007

Cita a Magris Vila-Matas: "La literatura no salva la vida, pero puede darle sentido".

Pero que sentido puedo encontarle a la vida cuando en última instancia todos los textos son el mismo texto, todos los rostros el mismo rostro.
En mi mesita de noche las portadas con rostros. El de Kafka (sus Diarios abandonados desde hace meses sobre Montaigne) el de Lovecraft (pensar que todas las sensaciones que nos transmiten sus historias puedan ser un error de apreciación de los lectores) (pero no es una novela de Lovecraft... René sabe) todos los rostros el mismo rostro... pienso en lo irracional que es detestar los rostros de los autores... pienso que no recuerdo el rostro de Bernhard (por ejemplo) a quien leo para dejarme arrastrar y escribir a mi vez, para que mi rostro sea detestable... pienso en Beckett... NADA sin Beckett.

–¡Nada sin Hércules! Hércules ha muerto: no podemos zarpar.
Pero resulta que Hércules sólo estaba borracho.

Robert Graves, El Vellocino de oro.

Nada sin Beckett.

VLADIMIRO.- Entonces, ¿qué hacemos?
ESTRAGÓN.- No hagamos nada. Es más prudente.

¿Entonces?... “Je ne sais pas, monsieur. Je m’excuse” (*)

(*) Es una larga historia, tal vez pasado mañana la cuente.

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01/01/10

Feliz Garaje Hermético nuevo

Cada fin de año vuelvo a El Garaje Hermético de Jerry Cornelius, de Moebius. No sé, pero me da la sensación de que las cosas que quiero escribir están en esa línea.




Como la imagen no es demasiado clara, relatemos:

El aeroplano del destino se cierne sobre los héroes en fuga, el Ingeniero Barnier, responsable de la destrucción de la nave cablera a causa de la doble polarización cromática que entró en resonancia con el calibra-niveles, accidentalmente conectado, lo cual supone el inicio de la disgregación de la realidad, ante lo cual, el Mayor Grubert y Jerry Cornelius se aprestan a descender a los niveles subterráneos para estabilizarla sin saber que todo es una trampa del Bakalita, y el Arquero, un héroe enmascarado. Mientras esperan la nave que los rescatará de la superficie, sin que el Ingeniero Barnier sospeche que el avión del destino se dispone a atacarlos a causa de la impasibilidad del Arquero, que espera pacientemente el enfrentamiento, tiene entre ellos el siguiente diálogo:

Ingeniero: ¿Y por qué lleva usted esa máscara?
Arquero: Para que me puedan reconocer... Sin ella, solo soy yo mismo entre muros infranqueables.
Ingeniero: Hm... Qué curiosa filosofía... ¿Y por qué se interesa tanto por mí?
Arquero: ¡Porque realmente usted no forma parte de este juego!



¡¿Así que...hay un juego?!

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