30/12/09

The Limits of Control, de Jim Jarmusch

(Murray): You people don't understand a fucking thing about how the world really works.
(De Bankolé): I understand. But I understand subjectively.





Lo comprendo subjetivamente. Toda apreciación del mundo y del arte no puede hacerse más que subjetivamente. Toda apreciación y valoración de la película de Jarmush también.
Pero hay que agradecerle a Jarmush esa visión subjetiva del mundo al borde del derrumbe, de la prosaicidad, de la ruina suburbial, de la soledad.
Además en Los límites del control el espacio escénico es reconocible como el que ampara todas nuestras miseras cotidianas. Es nuestro espacio vital en el que, a fin de cuentas, somos (los que somos de aquí) "these fucking Spanish assholes". No es cine de postal, ni de promoción. Es cine que muestra como the world really works.
Todos lo entendemos.


Me gusta cuando en las películas, la gente se sienta y no dice nada.

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27/12/09

El proyecto Lázaro, de Aleksandar Hemon




Pensaba que tenía mediada la reseña de la novela de Hemon, pero cuando abro el archivo me encuentro con lo siguiente:

Tal vez tenía demasiadas expectativas sobre esta novela. Tal vez me ha recordado el viaje de los protagonistas de Todo está iluminado de Safran Foer”.

Eso era todo. Nada más.

Yo creo que, aunque breve, denota dos cosas, la decepción que me ha supuesto la novela (no en sí, sino por las expectativas depositadas) y lo que me cuesta enfrentarme en esas condiciones emocionales a una novela considerada excelente en muchos otros ámbitos.
Porque de hecho El proyecto Lázaro tiene todas las características que harían de ella una novela que a priori debería gustarme: Dos historias separadas en el tiempo que narran hechos aparentemente inconexos pero que vienen a demostrar juntas, a distintos niveles, la tergiversación de la realidad, a nivel institucional y personal, y la relatividad de la historia, en cuanto a quién es quien la difunde.
Y demuestra, además, que ese engendro insustancial que buscan ciertos sectores culturales estadounidenses, La Gran Novela “Americana” (dicen ellos) Post 11-S la escribirá, si no lo es ya El proyecto Lázaro, un no-estadounidense, incluso un no-anglosajón.
La novela me ha gustado, pero no me ha entusiasmado.

Le robo la cita a E. Vila-Matas:

António Lobo Antunes dice que la gente quiere leer un libro para encontrar en él una historia y que él no tiene nada en contra de esto, es más, le gusta leer a Simenon, a García Márquez; le gustan estos autores, pero no le habría gustado escribir sus libros; les admira y respeta, pero no es lo que desea hacer en literatura.
Tarea de tinieblas


Le robo la cita porque no quiero redundar en lo mismo en que, en última instancia, todo remite a lo mismo: todos tenemos historias que contar. En el libro de Hemon tenemos a Olga y tenemos a Rora, cada uno con sus historias de injusticia y prejuicio. Y tenemos a Brik, depositario y mezclador de ambas historias, moralizando sobre el sentido de las historias. Pero falta el autor configurando todas esas historias, dándoles la forma que merecen, más allá de las simples historias y las imágenes que deberían acompañarlas. Falta el deseo del autor de que no sea eso lo que desea hacer.
Historias, siempre historias.


El soporte gráfico que acompaña a la novela puede encontrarse en Lazarus project
Tal vez esa sea la forma completa de la historia, la narración y las imágenes.

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23/12/09

Preguntas, respuestas y cansados

Un par de cosas (esperando Dublinesca)





El "blog en web" de Enrique Vila-Matas ya cuenta con una página para su recopilación de relatos Recuerdos inventados. La "especie-de-reseña" que escribí sobre La hora de los cansados aparece junto a textos seleccionados de los relatos.

Por otra parte, desde el grupo de Facebook "Leyendo a Enrique Vila-Matas" hemos realizado una entrevista coral. Aquí, si no me equivoco al enlazarlo, podéis encontrar las preguntas y las respuestas:


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22/12/09

Convoy, de Sam Peckimpah

Hay películas basadas en hechos reales, en novelas, en cómics, en videojuegos, en otras películas… no recuerdo ninguna, aparte de Convoy, de Sam Peckimpah, basada en una canción(*):



Convoy, de C.W. Mccall:

[On the CB] (CB: canal de radio ciudadano)

Ah, breaker one-nine, this here's the Rubber Duck. You gotta copy on me, Pig Pen, c'mon? Ah, yeah, 10-4, Pig Pen, fer shure, fer shure. By golly, it's clean clear to Flag Town, c'mon. Yeah, that's a big 10-4 there, Pig Pen, yeah, we definitely got the front door, good buddy. Mercy sakes alive, looks like we got us a convoy...

Was the dark of the moon on the sixth of June
In a Kenworth pullin' logs
Cab-over Pete with a reefer on
And a Jimmy haulin' hogs
We is headin' for bear on I-one-oh
'Bout a mile outta Shaky Town
I says, "Pig Pen, this here's the Rubber Duck.
"And I'm about to put the hammer down."

[Chorus]
'Cause we got a little convoy
Rockin' through the night.
Yeah, we got a little convoy,
Ain't she a beautiful sight?
Come on and join our convoy
Ain't nothin' gonna get in our way.
We gonna roll this truckin' convoy
'Cross the U-S-A.
Convoy!


[On the CB]
Ah, breaker, Pig Pen, this here's the Duck. And, you wanna back off them hogs? Yeah, 10-4, 'bout five mile or so. Ten, roger. Them hogs is gettin' in-tense up here.

By the time we got into Tulsa Town,
We had eighty-five trucks in all.
But they's a roadblock up on the cloverleaf,
And them bears was wall-to-wall.
Yeah, them smokies is thick as bugs on a bumper;
They even had a bear in the air!
I says, "Callin' all trucks, this here's the Duck.
"We about to go a-huntin' bear."

[Chorus]
'Cause we got a great big convoy
Rockin' through the night.
Yeah, we got a great big convoy,
Ain't she a beautiful sight?
Come on and join our convoy
Ain't nothin' gonna get in our way.
We gonna roll this truckin' convoy
'Cross the U-S-A.
Convoy!


[On the CB]
Ah, you wanna give me a 10-9 on that, Pig Pen? Negatory, Pig Pen; you're still too close. Yeah, them hogs is startin' to close up my sinuses. Mercy sakes, you better back off another ten.

Well, we rolled up Interstate 44
Like a rocket sled on rails.
We tore up all of our swindle sheets,
And left 'em settin' on the scales.
By the time we hit that Chi-town,
Them bears was a-gettin' smart:
They'd brought up some reinforcements
From the Illinois National Guard.
There's armored cars, and tanks, and jeeps,
And rigs of ev'ry size.
Yeah, them chicken coops was full'a bears
And choppers filled the skies.
Well, we shot the line and we went for broke
With a thousand screamin' trucks
An' eleven long-haired Friends a' Jesus
In a chartreuse micra-bus.


[On the CB]
Ah, Rubber Duck to Sodbuster, come over. Yeah, 10-4, Sodbuster? Lissen, you wanna put that micra-bus in behind that suicide jockey? Yeah, he's haulin' dynamite, and he needs all the help he can get.

Well, we laid a strip for the Jersey shore
And prepared to cross the line
I could see the bridge was lined with bears
But I didn't have a dog-goned dime.
I says, "Pig Pen, this here's the Rubber Duck.
"We just ain't a-gonna pay no toll."
So we crashed the gate doing ninety-eight
I says "Let them truckers roll, 10-4."

[Chorus]
'Cause we got a mighty convoy
Rockin' through the night.
Yeah, we got a mighty convoy,
Ain't she a beautiful sight?
Come on and join our convoy
Ain't nothin' gonna get in our way.
We gonna roll this truckin' convoy
'Cross the U-S-A.


Convoy! Ah, 10-4, Pig Pen, what's your twenty?
Convoy! OMAHA? Well, they oughta know what to do with them hogs out there fer shure. Well, mercy
Convoy! sakes, good buddy, we gonna back on outta here, so keep the bugs off your glass and the bears off your...
Convoy! tail. We'll catch you on the flip-flop. This here's the Rubber Duck on the side.
Convoy! We gone. 'Bye,'bye.


Pienso que Convoy ha envejecido mal. A pesar de tratarse de un intento de reescritura del western encuentro que esta película de Peckimpah desmerece de sus incursiones en el género. No en vano se puede decir del director que fue el creador del western crepuscular. Convoy está demasiado ligada a su condición temporal, la década de los setenta del siglo XX (sólo con escribirlo ya me entran escalofríos… los setenta), a la aparatosidad de su puesta en escena y a la estereotipada síntesis de su argumento musical.
(A propósito, la memoria me traicionó y buscaba en la revisión de la película de Peckimpah una escena que en realidad pertenecía a Smokey and the bandit… nuevo escalofrío)
Al menos la revisión sirvió para descubrir al propio Peckimpah dirigiendo un equipo de rodaje sobre una camioneta... sí, ahí, no mires al sudoroso Pato, mira por la ventanilla... el Jefe:




Pienso que una de las razones por las que Deathproof de Tarantino no me gustó es porque el rescate-reescritura de las películas de carreteras tenía los mismos defectos que las películas de los setenta (uf): Eran básicamente aburridas.
Metal, polvo y aceite y apenas argumento.
Quede Convoy como paradigma y representante de ese tipo de cine caduco desde su nacimiento.


(*) Después busque en IMDB el “plot keyword” “based on song” y dio 99 resultados: alguna con el título de una canción de los Beatles (en realidad basada en álbumes enteros y precursoras del videoclip musical), una de Aldo Guthrie (en realidad un biopic), unos cuantos villancicos laicos, y otras canciones y títulos desconocidos… es decir, que se puede decir, con la arrogancia del ignorante, que Convoy es prácticamente la única película basada enteramente en una canción.

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20/12/09

Fin, de David Monteagudo

Reinventar el best-seller. O de cómo la narrativa de género se infiltra. O, al contrario, mucho mejor, de cómo la narrativa deja de menospreciar los géneros populares. O, quizás, de la hibridación como signo de nuestro tiempo (qué bien hubiese quedado aquí el cultismo zeitgeist). O, ¿hay géneros menospreciables, sea fantástico, misterio, terror, ciencia ficción… y géneros serios, apreciables de entrada por su esencia?

Digamos, que se puede decir, que de alguna manera se podría clasificar, que existe cierta tendencia a catalogar, o lo-que-sea que nos hace distinguir entre dos tipos de narrativa. Aquella que por su estructura y su forma nos produce (o pretende producir) un placer intelectual y que nos remite directamente, más que a lo qué se cuenta y a cómo se cuenta, al propio hecho de la escritura (todo esto considerando unas líneas generales y con límites más que discutibles… iba a decir que este tipo de narrativa remite en última instancia al propio autor, tan inevitable como el narrador, pero al final, a causa de esa indefinición de las propias fronteras, he preferido no mencionar, ya que en un análisis exhaustivo toda obra literaria nos lleva irremediablemente al su autor y sus circunstancias). Y aquella narrativa en la que prima lo que se cuenta sobre otras consideraciones extranarrativas (o metanarrativas o postmodernas o metaficcional o lo-que-sea)
Esta segunda categoría es la que provoca más controversias ya que lo que se cuenta (que radica en las fuentes de la realidad de cada autor, por tanto, contemporáneo), parece estar reñido con la forma en que se cuenta (siendo esta en muchas ocasiones deudora de la tradición clásica). Ahí tenemos a Murakami, Auster, Irving e, incluso (no se rasguen las vestiduras todavía) King.

Fin, de David Monteagudo pertenece al tipo de narrativa caracterizado por la hibridación de géneros y la preponderancia de lo que se cuenta sobre el estilo. Pero eso, a priori, no debería ser peyorativo. Fin es una excelente novela de misterio postapocalíptico, capaz de mantener la tensión argumental casi desde el principio. Y ese “casi” es la única pega que le pondría a la novela, porque, como ocurre en ocasiones, el planteamiento de Monteagudo sobre sus personajes le lleva a cierto condicionamiento que lastra de alguna manera la narración, por lo menos así me lo parece, en particular en los primeros capítulos de la novela.
Los personajes de Fin son banales. Y no me refiero a que estén mal descritos o que sean transcripciones de estereotipos. Son tan banales como lo puedo ser yo o cualquiera de nosotros. Monteagudo explota crudamente a sus personajes prosaicos, que hablan sobre todoterrenos, discuten con argumentos trillados sobre inmigración y arrastran sus fracasos sentimentales y familiares. Son personajes con los que cualquiera de nosotros es capaz de identificarse o reconocer en ellos a sus familiares, compañeros de trabajo o vecinos. Son tan banales y prosaicos como lo podemos ser nosotros en nuestra vida diaria. Esta característica de los personajes, que mediada la narración se muestra como una lección ejemplar, a mi entender lastra el inicio de la narración, demorando innecesariamente el detonante (literal) de la acción. La presentación de los personajes se convierte, por la trivialidad de estos, en algo que difiere el inicio, confundiendo al lector hasta que descubre la ruptura estilística que Monteagudo propone: La transformación de una novela realista en una historia de misterio y supervivencia.
Tal vez este efecto se prolongue demasiado. Es una opinión personal.
Una vez las cosas en su sitio, la narración fluye salvajemente absorbiendo la atención del lector hasta el final (en cuanto que ya no hay nada más escrito) La banalidad deja paso a lo extraordinario sin que los personajes abandonen su prosaicismo. Lo recurrente del género es que, enfrentados a circunstancias extremas, los personajes devengan héroes. Pero nada de eso hay en Fin, no hay nada recurrente, nada concluyente en la novela de Monteagudo. La realidad, por mucho que nos sobrepase, nunca dejará que nos convirtamos en seres extraordinarios. Siempre seremos esos banales personajes capaces de fascinarse por la potencia de un motor de combustión.
¿Qué haremos cuando todos los símbolos de estatus social se desmoronene y devengan inservibles? Desaparecer. Qué si no.

Tengo mucho en común con David Monteagudo. Mucho más de lo que él podría imaginar en el hipotético caso que leyese esta no-reseña. (Si lo haces y te interesa algo de lo que he dicho, puedes escribir a la e-dirección que aparece en la columna de la derecha). Por todas esas cosas en común, por todo eso que arrastramos y absorbemos a lo largo de los años, me siento entusiasmado con Fin, recomiendo Fin.





Ah, sí… se me olvidaba. Esta entrada empezó categorizando la narrativa, como si hubiese dos tipos distintos que se opusieran, la que provoca placer intelectual y la que lo hace de forma emocional. Creo que no hace falta que diga que esta teoría no tiene ninguna validez. Como lectores sólo podemos contemplar una categoría posible, la de los libros que nos gustan, que nos conmueven, que nos perturban, por la causa que sea.
Fin, de David Monteagudo, me gustó, disfruté, me absorbió, la devoré en dos días.
Lo demás son teorías.

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16/12/09

Lecturas de 2009 en HC

Hermano Cerdo convoca su anual recopilación de lecturas.
La participación está abierta a cuantos quieran dejar sus recomendaciones y sus advertencias personales sobre las lecturas del año que acaba...

Pulsa en el cerdo y deja tus opiniones:


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11/12/09

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami

Parece que ahora hay que pedir disculpas si disfrutas leyendo a Murakami.
Vayan por adelantado y con toda la ironía posible.
Pero no puedo dejar de alabar una novela que contenga un laberinto subterráneo. Dame pasadizos oscuros y llámame tonto.

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Sekai no owari to hâdoboirudo wandārando) es una novela de 1985, inmediatamente posterior a La caza del carnero salvaje (a cuyo protagonista se cita en la novela). No existían entonces Norwegian Word -Tokio blues (1987), ni Al sur de la frontera, al oeste del sol (1992), ni Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1994/5)
Yo arriesgaría la hipótesis que La caza del carnero salvaje, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo forman una trilogía sobre la desesperanza y la inevitabilidad, sobre la invasión de un mundo misterioso y amenazador que distorsiona la realidad.

Yo divido la obra de Murakami en dos, aquella en la que predomina el elemento, digamos, sentimental, Norwegian Word -Tokio blues, Al sur de la frontera, al oeste del sol, Sputnik, mi amor… y aquellas en las que predomina el elemento fantástico, La caza del carnero salvaje, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la arena y en cierta medida After Dark. En realidad todas ellas tienen elementos de ambas divisiones, lo cual queda patente en la más reciente de las novelas traducidas, After dark, por lo que si hubiese que definir un rasgo común en toda la narrativa de Murakami, dejando de lado la temática, posiblemente sería la extrañeza ante lo cotidiano.

Pero lo importante es el subterráneo.
Según Cirlot el subterráneo representa el interior del cuerpo, pero el psicoanálisis le da un nuevo sentido equiparándolo al subconsciente. El Infierno es un lugar subterráneo y también para los japoneses los demonios son seres de origen subterráneo. La simbología que se desprende de la novela de Murakami es tan evidente que no es preciso mencionarla.
Se trata de dos relatos intercalados, el que sucede en El fin del mundo, un lugar desolado y aislado y el que sucede en Un “despiadado” país de las maravillas, un Tokio parecido al actual y controlado por conglomerados técnico-empresariales enfrentados en una lucha por el control de la información, todo ello sobre un mundo subterráneo en el que habitan criaturas malignas que jamás han visto la luz del sol.

Lo importante, a pesar de los defectos que se le pueden achacar a la narración, lo que hace de Murakami un escritor destacable, es la sensación de desamparo, tristeza e inevitabilidad que dejan todas sus historias. Se puede hablar de un personaje típico de Murakami, un hombre solo, desapegado de lo material, que acepta todas las cosas con una lógica indiferente, que se enfrenta a la muerte, a la inexorable fugacidad del tiempo, dedicando su atención a las cosas mínimas. Condenado a dejar de existir en menos de veinticuatro horas, el protagonista de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, se extasía ante la indefensión de unos tornillos y compra un cortaúñas. Esa propensión hacia el detalle mínimo, hacia las cosas cotidianas irrelevantes hacen de los héroes de Murakami seres reales con los que es posible identificarse. Murakami se centra en los tiempos muertos, elude la acción, entendida como las cosas que suceden, y se centra en los pensamientos desbordantes, digresivos y vitales de sus protagonistas, consiguiendo que el lector quede atrapado en esa inexorabilidad indiferente, natural y vital que sus personajes emanan.

Qué narices, yo disfruto mucho con Murakami. Y tiene subterráneos.

Leo en pjorge que “en japonés, las dos partes (…) se distinguen por el pronombre de primera persona empleado para referirse al protagonista de cada una. En inglés, ese problema de traducción se resolvió traduciendo una parte en pasado y la otra en presente”. En la traducción en castellano de Lourdes Porta para Tusquets no hay distinción entre los narradores de cada una de las partes ni en el tiempo verbal empleado. No sé si la decisión es acertada ya que, en cierta manera, esa indistinción puede revelar parte de la explicación final, pero como ese hecho se va intuyendo según transcurre la novela quizás no tenga tanta importancia.

Además las explicaciones son lo de menos.

Me recordó (a la inversa, ya que son posteriores en el tiempo) las películas de Shinya Tsukamoto, Marebito (como actor), Haze (actor-director), pero ya sabéis… dadme un subterráneo:


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07/12/09

Cinco años

We've got five years, my brain hurts a lot
Five years, that's all we've got

Five years, David Bowie


Ubik instantáneo tiene el rico aroma del café recién molido.

Hace cinco años la primera entrada de este blog a modo de declaración de principios anunciaba sin ningún rubor que “Los blogs son para onanistas”. Días después aparecía la fotografía de un hígado apelando a los “buenos entendedores”.

Todo el mundo se masturba en las bibliotecas, para eso están...
Philip Roth, El teatro de Sabbath.

Y a partir de ahí un montón de entradas, muchas de las que me arrepiento, otras que merecen ser reescritas de manera más exhaustiva y otras, pocas, de las que me siento orgulloso.
Y así pasa el tiempo, hasta que marque la definitiva hora del fin del mundo



Pero esperen, la vida hizo un último intento por demostrarme que era real, opresiva y tierna...
Vladimir Nabokov, ¿Pale fire?


Poco a poco empezó a aparecer una línea temática subyacente en El lamento de Portnoy, la confrontación entre la realidad y la ficción.

"La realidad es un asunto muy subjetivo. Sólo puedo definirla como una suerte de acumulación gradual de información; como una especialización. (...) Se puede ir uno acercando más y más a la realidad, por así decir; pero nunca puede uno acercarse lo suficiente porque la realidad es una sucesión infinita de pasos, de niveles de percepción, de falsos sondeos, y por ende, inextinguible, inalcanzable. Se puede saber más y más sobre una cosa, pero nunca puede saberse todo sobre una cosa: es irremediable. De modo que vivimos rodeados por objetos más o menos espectrales..."
Vladimir Nabokov, Opiniones contundentes. Entrevista a la BBC, julio de 1962.


Empeñarse en fijar la forma de los espectros es una tarea que no puede concluirse en cinco años, así que aquí seguimos. Buscando las confluencias entre la realidad y la ficción, entre el cine y la literatura:

Pero yo estoy contra los secretos; en eso consiste precisamente mi profesión: desvelar los secretos mediante la imagen. Apunto el objetivo de mi cámara, y zas, resplandece la verdad; la verdad objetiva; si me permiten un juego de palabras tan nimio. (…) He aludido al resplandor de la verdad para evitar la mención de aquello que constituye la razón de nuestro oficio la “pretensión” (como me temo que lo llamaría usted) de exponer la realidad; exposición en los dos sentidos más comunes de esta palabra: exhibir y arriesgar. Y aquí tenemos un nuevo sentido: exponer la placa; la realidad la impregna al instante, y hay siempre tanta realidad que la exposición apenas puede durar más de unas fracciones de segundo: la realidad, si no, la quemaría. Pero al final la realidad queda ahí, expuesta, para todo el que la quiera ver, aunque a la mayoría le aterre contemplarla; le vuelven la espalda y prefieren prestar oídos a los que andan por ahí contando ficciones que “pretenden” ser realistas; triste sucedáneo, ¿no creen?
El estenotipista en la Academia Universal” de A. Escudero

Grandes hitos:

Las reediciones de la traducción de la novela de Philip Roth Portnoy’s Complaint lo han sido bajo el título de El MAL de Portnoy, y no El lamento de Portnoy como había sido habitual hasta hace poco. Esta ficción en la red, un ejercicio onanista, ha obligado a los gestores de la Realidad a modificar algunos de sus parámetros.

La mejor forma de pedir una cerveza es pedir ubik

En abril de 2007 en relación a uno de los artículos semanales del Dietario Voluble, Hikikomori blues tuve la desfachatez de recomendar a Enrique Vila-Matas la película Bright Future de Kiyoshi Kurosawa. Un escueto comentario cambió para siempre el sentido personal de este blog:

Tomo nota. Y gracias. Para que sepas que soy yo: el domingo que viene hablo de dos aviadores franceses, desaparecidos en 1927. Vila-Matas

De esta manera El lamento de Portnoy se ve contagiado por la realidad y en cierta manera, trasciende los límites del onanismo.
Se adocena.
O quizás no tiene que disimular más su adocenamiento oculto tras la rebeldía masturbatoria.

"Pero eso era como esperar que la vecina de al lado, de quien sospechas que está engañando a su marido, te confiese de pronto que es Emma Bovary y, además, que lo haga en el francés de Flaubert. Los demás, en general, no suelen presentársenos a los escritores como personajes literarios de cuerpo entero..."
Nathan Zuckerman, La Contravida.



Colaboro con Hermano Cerdo.
El blog El lamento de Portnoy aparece mencionado en el Dietario Voluble.
Era necesario poner en consonancia la realidad y la ficción. De ahí la Demostración, por reducción al absurdo, de la existencia de Enrique Vila-Matas que finalmente sirvió de base para el artículo que, sobre Exploradores del abismo y la narrativa de Enrique Vila-Matas, apareció en el número 295 de la revista Quimera

Y en fin, último hito, y de nuevo relacionado con Vila-Matas, la publicación en su página web del relato Constatación brutal del presente que acabará convirtiéndose en una novela.

En fin, cinco años, muchas entradas, un artículo y un relato. Así da gusto, poder resumir la producción de todos estos años en pocas líneas. Y no hay más por una sencilla razón (o dos): no me tomo demasiado en serio todo esto (soy un vago)

Pero después de cinco años debo reconocer mi error. Los blogs no son para onanistas. No me voy a poner sensiblero, pero la verdadera y única razón para seguir escribiendo entradas es que estáis al otro lado.
Compartimos esta ficción y la convertimos en una realidad.

Muchas gracias a todos.

"-Y cuando él supera las fuerzas gravitacionales resulta que un universo es real y el otro es ficticio.
- ¿Cómo?
- ¿Cómo voy a saberlo? Es una especie de modelo proyectado en el ciberespacio.
- ¿Entonces dónde está tu héroe ahora? ¿En la realidad o en la ficción?
- Su familia está en la realidad y él en la ficción.
- ¿Pero la ficción no es real?
- No ¿Por qué?
- Bueno, puedes verla en la película, ¿verdad?
- Claro.
- Bueno, entonces es tan real como la realidad porque también puedes verla, ¿no?"
Michael Haneke, Funny Games

Y recuerden: todos nuestros Ubiks han sido usados exclusivamente de acuerdo con las instrucciones.

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02/12/09

Nada

Ruido de fondo

it's. oh. so quiet

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¿Cansado de ver El lamento de Portnoy siempre igual? ¿Las letras blancas y el fondo negro te marean?

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