29/10/09

La muerte de Bunny Munro, de Nick Cave

"Bunny piensa que quizás, de algún modo, conoce la respuesta. Pero también piensa a otro nivel muy distinto, que quizás, de otro modo, no la conoce en absoluto. (...) Nota que todo su vigor ha desertado, que la energía lo abandona, pero también, paradójicamente, que tiene la polla dura"
La muerte de Bunny Munro, Nick cave; traducción de Miquel Izquierdo para Papel de Liar-CannonGate

Nick Cave puede ser considerado un autor total. Músico y escritor, principalmente, explora el lado más turbio de la condición humana. Oscuro y siniestro, violento y erótico, dicen de su obra en la wikipedia.
Cave es capaz de envolvernos con sus tenebrosas canciones y de revolvernos con su tremendas letras:

Soy alto y soy delgado, / de una altura envidiable / y es sabido que soy muy atractivo / desde un cierto ángulo y a una cierta luz.
Bueno, entré en O’Malley / y dije: "O’Malley, tengo sed" / O’Malley solo me sonrió / diciendo: "No serias el primero".
Di un golpe en la barra y apunté con el dedo / a una botella de una estantería / y mientras O’Malley me servía una copa / aspiré profundamente y me persigné.
Mi mano decidió que el momento estaba cerca / y por un momento desapareció de la vista / y cuando volvió, ardió hermosamente / con una seguridad nueva.
Bueno, el trueno de mi puño acerado / hizo que todos los vasos tintinearan / Cuando le disparé, estaba tan atractivo / Esa era la luz, ese era el ángulo (…)
O'Malley's Bar , Nick Cave & The Bad Seeds.

I was so handsome, it was the light, it was the angle”. He aquí al asesino en todo su esplendor cinematográfico. El asesino como una estrella de Hollywood. Y sin embargo, desde el punto de vista de Cave, narrando en primera persona, sólo podemos apreciar la miseria del homicida.
De eso trata la narrativa de Cave, de mostrar la miseria moral del ser humano. Sea en sus canciones, en los guiones de sus películas (esa cada vez más perfecta en la memoria de The proposition ) o en su anterior novela, Y el asno vio al ángel en la que la miseria moral se mezclaba con la ambiental.

Bunny Munro pertenece a esos personajes miserables de Cave. Pero hay que decir que La muerte de Bunny Munro no es tan redonda como novela como lo era Y el asno vio al ángel.
Al igual que en su anterior novela, Bunny Munro presiente su muerte. “Estoy acabado”. Y con esa premonición empieza la novela en la que se pasa por tres estados que dan nombre a cada una de las partes: Maníaco, Mangante, Acabado. Miserable en cualquier caso.
Miserable en cuanto hombre, entendido como perteneciente al género masculino. Miserable en cuanto a su condición de obseso sexual, satiriásico y, consecuentemente, misógino.
Y lo que plantea Cave con la miserabilidad de Bunny Munro es la distorsión de la realidad a causa de la enfermedad. Bunny Munro piensa con la polla (perdón… he dicho “piensa”), y arrastra a su hijo, Bunny Jr., a un desesperado viaje en busca del olvido a través del sexo, el alcohol y las drogas. Sus sentidos atrofiados son incapaces de captar la realidad. Por su parte, Bunny Jr., aquejado de blefaritis, lo que distorsiona su visión del mundo, tiene memoria eidética, lo que le permite memorizar entradas enteras de la enciclopedia, pero no puede aplicar, por sus nueve años de edad, sus conocimientos a la práctica. Es un observador doliente del derrumbe de su padre, al que contempla, sin entender su comportamiento ni sus patéticas muecas, desapareciendo en el interior de ruinosos edificios y alternando sin fin borracheras y resacas.
En esa irrealidad en la que se mueven los personajes en fuga se justifica la introducción del elemento fantasmagórico que da finalmente consistencia a la novela.
La muerte de Bunny Munro es una novela dura y sin concesiones que enlaza con la línea temática de la narrativa de Cave, tanto musical como literaria. Si acaso, el inconveniente que me causa cierta decepción es que tanto Y el asno vio al ángel como The proposition habían creado una expectativas que quizás ésta novela no ha acabado de llenar. Esperaba algo más elaborado, más retorcido. Lo que no puedo negar es la contundencia brutal de La muerte de Bunny Munro, ni su desesperanzada visión de la condición masculina.

En 1768 Laurence Sterne publica Viaje sentimental por Francia e Italia. En la novela Yorick, con el pretexto del viaje por el continente, seduce en cada parada, en cada estación, en cada ciudad, a una mujer distinta. Cierto que los romances de Yorick no trascienden más allá de los coqueteos y del empleo del ingenio para la seducción. O al menos eso es lo máximo que la moral de la época permite que sea escrito o contado, dejando que el lector implícitamente admita hechos que no figuran en el texto.
Dar cuerda al reloj.
Bunny Munro vive en nuestro tiempo. Es, en todo caso un reflejo inverso y distorsionado del elegante y sentimental Yorick. Bunny agita el árbol ajeno, toma lo que cae y sale corriendo. Pero lo que nos demuestran, tanto Sterne como Cave, es que existe algo dentro de la condición masculina primordialmente egoísta que perdura a lo largo del tiempo, que cambian las formas, pero no la esencia. Yorick puede ser un elegante conquistador, Bunny una fiera disfrazada de conejito, pero en el fondo tomos somos iguales.


Pulsa para ver la elegante portada de la edición en castellano

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25/10/09

Mis dos mundos, de Sergio Chejfec

Detuve la lectura de la novela para ajustar al horario de invierno los relojes de casa. Así es nuestra relación con el tiempo, creemos controlarlo pero nos limitamos a medirlo de forma torpe y convencional.
Mis dos mundos, de Sergio Chejfec, trata sobre el tiempo y sobre la dirección de la mirada como un ente sólido y sobre la vergüenza de escribir y sobre la memoria.

El dolor verdadero es un sentimiento prestado, asignado por el espectador cuando observa de cerca…



… el rostro de Félix. (*)

Ahora, sobre la toma aérea del parque de la ciudad brasileña se podría trazar la ruta descrita en Mis dos mundos:



En el lago puede verse la estela de los cisnes a pedales, lo cual me parece bastante siniestro.

Por supuesto que no puedo añadir nada a lo comentado por Enrique Vila-Matas en sus Relecturas en torno a Mis dos mundos.
Ni tampoco puedo criticar a quienes relacionan la novela de Chejfec con El paseo de Robert Walser.
Pero dice Walser:

Secreta y misteriosamente, siguen al paseante toda clase de hermosos y sutiles pensamientos de paseo, de tal modo que en medio de su celoso y atento caminar tiene que parar, detenerse y escuchar, que está cada vez más arrebatado y confundido por extrañas impresiones y por la hechicera fuerza del espíritu, y tiene la sensación de ir a hundirse de pronto en la tierra o de que ante sus ojos deslumbrados y confusos de pensador y poeta se abre un abismo.

Y sin embargo Mis dos mundos es característicamente opuesta a El paseo. Mis dos mundos es un paseo por una zona literaria brumosa en la que todo hilo narrativo, temporal y espacial se trunca ya que Chejfec no narra en el contexto espacio-temporal. Se puede decir, como una virtud, que no narra, que crea una atmósfera literaria en la que el lector camina como un sonámbulo impregnado de las palabras del autor:


Hoy son vapor y sombra, o apenas la mancha insegura de una presencia furtiva. Pese a su aparente inutilidad, los fantasmas me han servido para recargar mi deseo errabundo. En muchas ocasiones, como tengo dicho, siento que caminar carece de objeto, cuando estoy aturdido por el entorno me olvido también del motivo para hacerlo, pero los fantasmas me rescatan, un poco me despabilan porque con su presencia incierta me instalan en otro lugar, no sé cómo llamarlo, en una secuencia lateral de hechos.

Fantasmas y lateralidad. En estas condiciones no es de extrañar que en algunas ocasiones Mis dos mundos me haya recordado a algunos pasajes de Los inconsolables de Ishiguro y, sobre todo, fantasmas y brumas, a El año pasado a Marienbad.




Parques y jardines y calles y mercados, Brasil, Alemania y ahora y después. Fantasmas. de la memoria o la percepción y lugares concretos y definidos descritos con todos sus detalles. Reconozco en el mapa aéreo los lugares por los que camina el narrador de la novela.
Finalmente la escritura se descubre como motivo principal:

De tanto adoptar una actitud de escritor, había terminado siéndolo.

Ojalá fuese tan sencillo. Chefjec demuestra que no basta con adoptar una actitud, aunque él lo confiese así. La literatura es un concepto brumoso fuera del espacio y del tiempo. Conseguir plasmar esa esencia de lo literario está reservado a unos pocos.


(*) Personaje alter-ego de William Kentrigde, artista sudafricano mencionado en Mis dos mundos. La imagen pertenece a una de sus obras de animación, Stereoscope.

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20/10/09

Moon, de Duncan Jones

Coincido con Javier en su nota sobre Moon, de Duncan Jones :
"Al verla sentí como si viera una película que ya había visto, que tal vez me había gustado la primera vez pero no aguantaba una repetición".

Y lo curioso es que no puedes comentar nada sin desvelar la trama, pero sí que, (no es coincidencia sino que encierra parte del signo de nuestros tiempos), tiene mucha relación con algunas de las últimas reseñas de este blog… no encierra gran misterio:

"Tyrrell Corp, Cyberdyne Systems, Omni Consumer Products (OCP), Rekall, Weyland-Yutani Corp., The Dharma Initiative, Multi-National United (MNU)"

The sky crawlers



Y no está bien decir que Jones es hijo de David Bowie, pero uno no puede dejar de pensar en el Mayor Tom. Pero tampoco puede olvidar 2001, Solaris, Blade Runner, Naves silenciosas. Como si Moon se formase por acumulación de homenajes, de escenas de películas que nos habían gustado.
Y Moon debería funcionar por sí misma. Sin Bowie. Sin referencias.
Lo que sí es de extrañar es la decisión del jurado del festival de Sitges de convertir a Moon en la arrolladora película triunfadora.
Moon está muy bien… en su justa medida.

Pero 2001 y Blade Runner (incluso, en otro sentido o en otro ámbito Solaris) son películas que marcan y definen su época e incluso las posteriores. Ahora mismo parece imposible crear una obra de (llamémosle) ficción-científica sin que la larga sombra de 2001 o de Blade Runner se dejen notar.

En realidad es de Philip K. Dick de quien no nos podemos librar.
Y este es el verdadero mensaje de esta reseña:

Proclamemos a Dick como el autor más influyente del siglo XX


Here am I floating round my tin can
Far above the moon
Planet earth is blue
And theres nothing I can do.

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16/10/09

The sky crawlers, de Mamoru Oshii

Si The sky crawlers (Sukai kurora) (2008) hubiese sido una película occidental se hubiera iniciado poniendo en antecedentes al espectador : Una guerra mundial tan terrible como controlada, se desarrolla gestionada cada bando por una empresa privada que aportan su propio armamento y ejército.




La historia se centra en los pilotos de las fuerzas aéreas de una de esas corporaciones empresariales militares (la cosa da para reflexionar) unos enigmáticos y taciturnos niños conocidos como Kildrens. Seguramente el prólogo occidental hubiese dejado caer innecesariamente alguna insinuación sobre la naturaleza de los kildrens.
No hay nada de eso. Hay muchas preguntas, muchas incógnitas narrativas que son desveladas lentamente.
La diferencia (es una frase súbita que se me acaba de ocurrir) radica en que mientras los orientales narran sorprendiendo, la narrativa (cinematográfica-literaria) occidental enfatiza la sorpresa (narran para sorprender)

Ejemplo:

Narración occidental: Soy un condenado a muerte esperando la ejecución esta misma noche fría en el que la nieve y los niños… fui procesado injustamente… mi inocencia y la maldad de la ley… mis hijos ya nunca, bla, bla, bla… las luces de la calle, los adornos, es Navidad y voy a ser ejecutado porque, ¡sorpresa!, soy un pavo.

Narración oriental: Soy un Pavo-Robot-Arma de 60 metros de altura diseñado para repeler ataques extraterrestres que esta misma noche va a ser desmantelado… que sea Navidad no es más que una excusa que adorna la historia, lo que importa es que de alguna manera, en el fondo de toda esta parafernalia metálica y eléctrica, algo semejante a una conciencia parece brillar.

No tiene nada que ver con The sky crawlers.

En la película Mamoru Oshii desgrana la historia poco a poco y eso, por una vez, me parece un defecto. Quizás hay demasiada demora, el tiempo narrativo es excesivamente lento. Y esto puede ser por la acumulación de incógnitas que encierra la trama y, creo que principalmente, por el fuerte contraste entre las escenas de acción aéreas y los trances de los personajes, que se acentúa por el diferente tipo de animación empleado en cada uno de esos planos. Mientras que las batallas aéreas son trepidantes y de una plasticidad increíble gracias a la animación por ordenador (al igual que los fondos y los escenarios) los personajes lo son mediante la técnica de captura de movimiento, lo que en muchas ocasiones (un error que técnicamente debería estar solucionado y que alguien con una filmografía como la de Oshii no debería permitir) provoca desfases de proporciones. Los personajes parecen moverse en escenarios distintos a los que se nos muestran.

La idea que desarrolla The sky crawlers es sugerente, pero no acaba de cuadrar, no se mantiene el ritmo y se usa la técnica de manera torpe… o al menos eso me pareció.



Ahora no sigas leyendo si no has visto la película.
SPOILER:

Se puede argumentar que el final de la película encierra una sorpresa, pero me temo que es una falsa sorpresa. No se trata de la realidad de la historia, la posibilidad de que el único humano que pilota sea el padre genético de Kannami Yuuichi, es sencillamente lo que los kildrens pueden entender de la realidad en que están sumergidos.
Creo, dando una vuelta (innecesaria) más al argumento (cosa que no mejora el ritmo general) que los personajes de The sky crawlers son personajes de un videojuego, que Teacher, el humano, es el jugador que está en nuestro lado de la realidad y el resto, la película, el juego.
Tal vez esta conclusión está motivada por las concomitancias del argumento con el de El juego de Ender, de… de… vaya, se me olvidó el nombre de ese escritor capaz de arruinar una magnífica novela con sucesivos plúmbeos mamotretos.

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15/10/09

Desolación infinita

Me comunican que J. Hernán Anganuzzi "Puck" de Zona tomada ha fallecido a los 36 años. Como dice Bardamu la desolación es infinita.
Puck posteaba últimamente sobre Mason & Dixon de Pynchon, uno de sus autores de cabecera a través del cual y de Philip Roth establecimos una especie de relación en la red... quiero creer que a este tipo de afinidad se le puede llamar de alguna manera amistad.
Me aterra la idea del libro inconcluso.

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13/10/09

Vineland, de Thomas Pynchon (y II)

Según Deleuze y Guattari un rizoma es un modelo descriptivo en el que la organización de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica sino que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro. No soy muy partidario de calificar obras según términos que no acabo de entender o que me parecen innecesarios o discutibles, aún así debo aceptar que la estructura de Vineland se acerca bastante al ideal rizomático.
En ese sentido no se puede hablar de personaje principal en la novela de Pynchon. Toda la narración se organiza en una caótica sucesión de circunstancias hilvanadas sin apenas transiciones en las que, de manera si se quiere un tanto simbólica, sobre todo en su parte final, el autor pretende describir el fin de una era. Tal vez California queda un poco lejos del centro de tensiones internacionales que supuso la Guerra Fría, pero la política interna de EEUU sufre un vuelco importante al quedarse sin enemigos: Comunistas, sindicalistas, hippies…
Pero tampoco trata de eso Vineland, es simplemente el trasfondo.
De hecho Vineland, como toda buena novela, no trata de nada.
Una vez dije que El arco iris de gravedad era, desde el punto de vista de su autor, “pretendidamente joyciana”, pero que desde el punto de vista del lector (de éste lector) era “pretenciosamente joyciana”. También mencioné que Pynchon intentaba mostrar un sistema social anárquico en el que todo funciona por compartimentación pero en el que cada grupo, más o menos organizado actúa como ente independiente. El arco iris de gravedad me pareció una novela pretenciosa y deslavazada. Pero esos mismos principios, compartimentación-autonomía, que siempre me han parecido muy interesantes, funcionan mejor en Vineland, quizás por su menor extensión, quizás porque en Vineland Pynchon no siente (pretende) que está escribiendo una obra maestra. Vineland se acomoda entre dos mamotretos, El arco iris de gravedad y Mason y Dixon, pero me parece que esa contención narrativa de Vineland la hace más atractiva, a pesar de que, por estar entre esas dos novelas, hagan que muchos la consideren una obra menor... me ahorro el chiste.
En fin… volvamos al rizoma.
El rizoma es algo subterráneo, se supone que la construcción de un relato rizomatíco se encargaría de mostrar únicamente, las partes de la raíz visibles desde la superficie (o algo así), en Deleuze y Guattari el rizoma se opone a la estructura arbórea con un tronco del que salen las ramas, un eje central que sustentaría la narración. La estructura de Vineland me parece arbórea pero sin tronco, a no ser que consideremos la época como tal. Más bien parece una especie de laberinto en el que los personajes aparecen y desaparecen cediendo su lugar a otros.
De Zoyd Wheleer surgen Praire, Héctor Zúñiga y Frenesí. De Héctor, el agente de la DEA enloquecido por su adicción televisiva, la sombra omnipresente de Brock Vond, el fascistoide(*) agente del FBI cuya polla (**) es el único recurso narrativo por el que el lector puede entender la fascinación de Frenesí por él. Praire, hija de Frenesí, busca a su madre y en el camino se encontrará con Louise Darryl (LD) Chastian, y la narración se desperdigará, se centrará en ella y su relación con Takeshi Fumimota, la técnica de la Palma Vibrante, la cura de Takeshi y su contrato exento de sexo, renovable año a año. La historia de 24ips muestra a Frenesí y a LD juntas, así como a varios personajes que van apareciendo y desapareciendo, la familia sindicalista y la traición de Frenesí, Vond y Weed y la República Popular del Rock & Roll y Vato y Blood y Zoyd de nuevo y Praire y su abuela y de nuevo Frenesí y Flash y un final redondeado con la aparición del perro desaparecido en el primer capítulo.
Todo es superfluo, pero nada es descartable, en Vineland que funciona como suma enloquecida de historias que se autorelacionan y se fagocitan a sí mismas y que buscan la totalidad, el nombre secreto de Dios, la narración completa, la creación de un planetoide por adición de planetésimos:

“(…) todo se haría con teclas de teclados alfanuméricos que representarían ingrávidas e invisibles cadenas de presencia o ausencia electrónica. Si las pautas de unos y ceros eran “como” pautas de vidas y muertes humanas, si todo lo referente a un individuo podía representarse en expedientes de computadora mediante una larga cadena de unos y ceros, entonces, ¿qué tipo de criatura se representaría mediante una larga cadena de vidas y muertes? Tendría que ser al menos un nivel superior… un ángel, un dios menor, algo salido de un ovni. Se necesitarían ocho vidas y muertes humanas sólo para crear una letra del nombre de ese ser… su expediente completo podría ocupar un espacio considerable de la historia del mundo. Somos dígitos en la computadora de Dios (…) y lo único para que servimos, estar muertos o vivos, es lo único que Él ve. Todo aquello por lo que lloramos, por lo que luchamos, en nuestro mundo de sangre y trabajo, le pasa desapercibido a ese intruso cibernético que llamamos Dios”.

En Vineland se muestra una letra del nombre de ese ser. Seguramente la V.



(*)—Prácticamente lo único que hace soportable a un fascista en su encanto. A los periodistas les fascina.
(**)
Creía que estábamos coqueteando, Brock. Una decepción más con la que supongo tendré que aprender a vivir. — Se sorprendió a sí misma mirándole otra vez la polla y entonces vio que él le sonreía, probablemente convencido de que lo hacía con amor.

Las citas de Vineland de la traducción de Manuel Saenz de Heredia para Tusquets.

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05/10/09

Vineland, de Thomas Pynchon (I)

Vuelvo a Pynchon por recomendación de René López Villamar a través de un artículo suyo aparecido en el suplemento Guardaagujas. Reconozco, tal vez por obsesión, la influencia de Pynchon sobre David Foster Wallace, sobre todo en la construcción de personajes al límite de lo narrativamente permisible. Tenemos a Zoyd Wheleer ejecutando su locura anual (atravesar cristales de locales públicos disfrazado de mujer) para seguir cobrando su subsidio por enajenación mental, a su esposa desaparecida, Frenesí (“figura legendaria de los movimientos radicales”, se lee en la contraportada), a su hija Praire (ya hablaremos), a Héctor Zúñiga, agente de la DEA adicto a la televisión y perseguidor de Zoyd, a Brock Vond… quizás sigamos hablando.
Lo que me ha sorprendido (más que nada porque es la segunda vez que intento leer Vineland y no recordé nada en su momento) es el parecido entre el personaje de Louise Darryl (LD) Chastian con la Beatrix Kiddo de Kill Bill de Quentin Tarantino.
Según Pynchon:
Le enseñó las Tres Vías Chinas, Dim Ching, Dim Hsuen y Dim Mak, con sus Nueve Golpes Mortales, así como el Décimo y el Undécimo, que jamás se nombran. Aprendió cómo provocar en la gente ataques al corazón sin tocarlos siquiera, cómo hacerlos caer de lugares altos, cómo, mediante la técnica de las Nubes de Culpa, incitarlos a hacerse el harakiri creyendo que era idea suya… más un montón de estrategias excluidas del Kumi-Uchi, o sistema oficial de combate ninja, como el Gorrión rabioso, el Pie escondido, el Sacamocos Mortal y el verdaderamente incalificable Gojira no Chimpira(*)”

— He oído hablar — respondió Ralph con los ojos casi nublados —, de un cierto toque, tan ligero que no se siente, pero un año más tarde el tocado va y se muere, justo cuando tu estas en la otra parte del país (…)
— Debe ser la Palma Vibrante o Toque Mortal Ninja — (LD procede a explicarle que) Era inútil sin una larga historia de entrenamiento en disciplinas marciales, tardaba años en dominarse, y cuando se ejecutaba era un acto profundamente ético

Pero lo más sorprendente, lo que ya va más allá de toda coincidencia, es que poco después LD le explica a Frenesí, su deseo de escapar de su identidad asesina, de ser Clark Kent en lugar de Superman:

Superman podía convertirse de nuevo en Clark Kent (…) no lo subestimes. Trabajar en el Daily Planet era la vacación hawaiana del Hombre de Acero, su noche de sábado en la ciudad, su fumo de marihuana y de opio, y oh qué no daría yo…

Superman por Bill (o por Tarantino), pulsa, pulsa

Es decir que Tarantino de vez en cuando puede ser…


Thomas Pynchon y Quentin Tarantino discutiendo sobre Superman

Bill: —¿Te enseñó Pai Mei la técnica del corazón explosivo? Claro que lo hizo. ¿Por qué no me lo dijiste?
Beatrix—No lo sé. Porque soy una mala persona.
Bill: —No. No eres una mala persona. Eres una persona increíble. Eres mi persona favorita. Pero de vez en cuando puedes ser una verdadera perra.

(*) Traducido por ahí como Ganster de Godzilla.
Las citas de Vineland de la traducción de Manuel Saenz de Heredia para Tusquets.

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03/10/09

No hay un Bolaño menor

Sigo pensando que Una novelita lumpen de Roberto Bolaño es un capítulo desgajado de Los detectives salvajes. Me parece tan evidente la semejanza entre los personajes de el boloñes y el libio con Belano y Lima que no entiendo cómo es posible que nadie lo destaque.
La reedición por parte de Anagrama de Una novelita lumpen lleva a Jordi Gracia a reflexionar en Babelia sobre que No hay un Bolaño menor.
Pregunto, por si habéis leído por ahí algo parecido, si alguien había considerado alguna vez Una novelita lumpen como un capítulo perdido de Los detectives salvajes.

(Y todo eso sin quitar mérito a Una novelita lumpen, más bien demostrando la riqueza narrativa que encierra cada novela de Bolaño)

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01/10/09

Lista de cosas que ya no haré

(Me temo que es un post autorreferencial)

Es posible que La broma Infinita me dejase agotado. Es posible que el relato Constatación brutal del presente también lo hiciese (estoy pensando en una serie de textos ligeramente interrelacionados, ya veremos). Es más que posible que este blog arrastre desde hace tiempo un problema de fondo causado por cierta sensación de inutilidad (es lo de menos) pero también desidia, pereza, incapacidad y cobardía (todo mezclado)
Hago listas esperando que el papel sustituya a la memoria. Pero olvido las listas. Luego las reencuentro extrañado, como si fueran mensajes extraterrestres. Ayer encontré una sobre posts que tenía pensado escribir.
Con El hombre que inventó Manhattan de Ray Loriga me planteaba la duda de por qué Fernández Mallo es ensalzado como el relanzador de la “modernidad” narrativa española y Loriga era, en líneas generales, denostado por la crítica (es una generalización basada en cómo veo el asunto, seguro que estoy equivocado) Encontré muchos puntos de unión en cuanto a estructura y desarrollo entre Nocilla Dream y El hombre que inventó Manhattan, pero al final no quise reabrir una polémica basada en una visión subjetiva. Me parecía inútil, sí. Aunque no hay que descartar la cobardía.
A partir de la relectura de Viaje sentimental por Francia e Italia de Sterne quería escribir algo que superase la coincidencia . Una lista (otra) de las conquistas sentimentales de Yorick en cada estación de su viaje. Enlazarlo con el mismo viaje que realiza Tristam Shandy, con el burro de la pensión, con el Grand Tour, con Goethe y sus apuntes geológicos. Ante tanta ambición no podía más que despertar la pereza.
Le pedí a Javier Moreno que me tradujese la letra de I’m deranged de Bowie, para intentar una nueva vuelta de tuerca a Lost Highway. La verdad es que la letra (*) es tan desconcertante que no supe que hacer con ella. Desidia, supongo.
Está otra fue una idea absurda que no fructificó por inoperancia. Se trataba de enlazar sobre un mapa las ciudades en las que se desarrollan los relatos de Hijos sin hijos de Enrique Vila-Matas. Primero se unirían con trazos las ciudades en el orden de los capítulos y luego se sobrepondría otro entramado en orden cronológico. No sé que esperaba encontrar. Tal vez La Gran Llanura al norte de la Atlántida
Dejo la idea por si alguien más capaz que yo en dibujo informático se anima.
De Vila-Matas también me interesa como temas a explorar sus personajes mutilados y la conferencia como recurso. Aunque eso es otra historia, Dublinesca, quizás.
Ya no sé cuantas veces he intentado escribir algo sobre esa gran novela de Aharon Appelfeld, Vía férrea. Con esta triste línea sé que ya no lo haré jamás.
Quise escribir sobre Cravan vs. Cravan de Isaki Lacuesta, pero después de sufrir esa película insoportable que es La leyenda del tiempo, desistí. Eso me recuerda que Chris Marker también está en la lista.
Un relato de Javier Calvo aparecido en Quimera, Los niños perdidos de Londres, me llevó tras la pista de Los ríos perdidos de Londres, su libro de relatos de 2005. Me gustó, pero en vez de escribir sobre los textos me hice amigo de Javier en Facebook. Eso es economía de medios.
(Por cierto, eso me recuerda otro tema pendiente, el del papel del nerd en la narrativa actual (léase cine, televisión, literatura…). El nerd ha pasado de ser el secundario gracioso a protagonista indiscutible, de ser elemento cómico y ridículo a fundamento de nuestra sociedad. Ahí están para confirmarlo Javier Calvo (no él, sus relatos), Germán Sierra (id.), Junot Díaz (id.), The big bang theory, FAQ about time travels… tal vez haya que remontarse al cómic estadounidense para descubrir de dónde viene esta tendencia, pero bienvenida sea…siempre se agradece poder identificarse (de alguna manera) con los personajes de las obras) (vale, ya sé, ahora es cool ser nerd… todos somos nerds)

Ya he tachado todos los puntos de la lista. Puede ser una buena forma de reiniciar, pero me temo que aún tengo varias listas que descubrir.
En fin…

(*) Un fragmento de la traducción de Javier (me temo que me odiará por esto):

Gracioso cómo viajan los secretos
Empiezo a creer que si sangrara
Cielos finos, el hombre encadena sus manos en alto
Conquístame rubia
Conquístame "babe"
Una creencia rubia más allá más allá más allá
No hay regreso No hay regreso
Estoy enloquecido
Enloquecido mi amor
Enloquecido en picada
Así que conquístame, "baby"
Y la lluvia cae
Es el hombre ángel
Estoy enloquecido

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