28/09/09

"FlashForward"



La larga sombra de J.J. Abrams

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25/09/09

District 9, de Neill Blomkamp

“Veamos lo que ocurre en Independence Day y en La tormenta perfecta. En la primera, frente a la amenaza de unos extraterrestres que quieren dominar el mundo, norteamericanos, árabes y judíos se unen en una tarea común. Por su parte, la película que protagoniza George Clooney tiene como base la solidaridad entre los integrantes de un grupo de trabajadores manuales, al estilo antiguo, en un pequeño barco pesquero, para hacer frente a una tormenta en alta mar. En ambos casos el mensaje es triste: hoy en día hay que imaginar una catástrofe para que la solidaridad sea posible entre los seres humanos. Recuerdo también una película en la que casi todos mueren en California, pero quedan algunos sobrevivientes para los que la situación se torna paradisíaca: circulan por las calles sin sufrir embotellamientos de tránsito, pueden tomar libremente la mercadería que quieren en cualquier negocio. ¡El film pareciera decir que se necesita una catástrofe para que haya comunismo! Más allá de la ironía, en ambos casos el cine nos dice que se gana una utopía por medio de la catástrofe."

Entrevista a Slavoj Žižek, por Verónica Chiaravalli, LA NACION, Domingo 2 de mayo de 2004.
Extraído de Slavoj Žižek en español



Hay dos escenas similares en Independence Day y Armagedon en las que el presidente de los Estados Unidos dirige una alocución a todo el planeta. La catástrofe aúna, según Žižek es precisa “para que la solidaridad sea posible entre los seres humanos”. Subliminalmente Hollywood (o quien sea) intenta convencernos del liderazgo político mundial de EEUU y establecerlo como el único país capaz de coordinar una intervención planetaria.
De alguna manera el cine refleja nuestra sociedad. O aquellos miedos que intentan inculcar a nuestra sociedad. El maniqueísmo es uno de esos valores que extrañamente parece estar continuamente presente en nuestra cultura (en aquella que intentan inculcarnos, al menos). En la lucha entre el Bien y el Mal (no es extraño que quien realiza la película esté del lado del Bien) se nos muestra al héroe que tenazmente y exponiendo su vida hasta límites insospechados logra vencer a un Mal omnipotente.
El Mal era el comunismo (ese que ahora se reclama a través de la catástrofe) en los años 50, es el terrorismo (que nos quieren vender privado de ideología como en The dark knight)… el Mal es rojo y negro, es anarquía y destrucción sin sentido… chorradas.
El Mal somos nosotros.



Lo que ocurre es que no todo el mundo parece plegarse a esa tendencia de dividir entre Nosotros y Ellos (nosotros y los otros) y opinan que el Mal no debe buscarse lejos, sino que está entre nosotros. Nombres como Tyrrell Corp, Cyberdyne Systems, Omni Consumer Products (OCP), Rekall, Weyland-Yutani Corp., The Dharma Initiative, Multi-National United (MNU), son reconocidos como símbolos de una maldad que sobrepasa a toda ideología más allá de la del beneficio y la ambición. Las Empresas han sustituido a las Doctrinas como elementos perturbadores, como el enemigo en la sombra, el Poder tras el Poder, el verdadero Poder, el verdadero Mal.
Tal vez porque nos hemos dado cuenta de que el Mal no es una banalidad y que siempre triunfa.



District 9 trata sobre una empresa, MNU, empeñada en descubrir como manejar armamento extraterrestre, sobre lo que ocurre cuando el Otro, la amenaza, es un patético reflejo de nuestras debilidades e indefensiones, sobre el racismo y la exclusión y sobre como cambian las cosas según a que lado de la alambrada te encuentres.
Es una película social.
Pero es, básicamente, un entretenimiento.
Serie B, dicen por ahí.
Pero los mejores argumentos por los que destacar Distrito 9 es esa mezcla de denuncia y cine de acción, la mezcla de documental, con lo que implica de “imagen real”, y ficción y, sobre todo, la indeterminación de su argumento, la falta de conclusión, la omisión de toda explicación sobre cómo y por qué y sobre lo que ocurrirá después, sobre intenciones y orígenes. Una película inteligente e inusual.

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20/09/09

Guía de La broma infinita, de David Foster Wallace (Epílogo)

Epílogo


Ya debería estar escribiendo sobre otra cosa. Leyendo otra cosa. Pero de vez en cuando me veo alargando la mano intentando coger La broma infinita, esperando descubrir, esperando revivir…
No en vano la novela de David Foster Wallace trata sobre la adicción. La Adicción. A sustancias, a series televisivas, a narrar, al mortal samizdat… a leer.

En la parte final de El hombre del brazo de oro Frank Sinatra se encierra en la casa de Kim Novak y le pide que no le abra ni le deje salir por mucho que grite o suplique. Un día después, Sinatra está libre del síndrome de abstinencia.



Preminger explicándole a Sinatra que quiere “realismo”

Por LBI circulan personajes seriamente dañados por sus adicciones. No basta un día encerrado en una habitación. Nunca, en lo que resta de vida, volverás a ser quien fuiste, siempre serás una persona que durante una parte de su vida fue adicta.
Soy un ex-lector de La broma infinita. Llevo más de una semana encerrado. No hay nada que hacer.

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13/09/09

Guía de La broma infinita, de David Foster Wallace (y VII)

De la página 909 al final

Empezaba esta serie diciendo que La Guía de La Broma Infinita (LGDLBI) era una serie de notas personales para entender y recordar lo que iba leyendo.
Con lo que no contaba es con la depresión que me ha producido finalizar la lectura de la novela de David Foster Wallace… no sé, Don Gately en el hospital, Hal comportándose extrañamente en la AET y “cuando volvió en sí, estaba echado de espaldas en una playa sobre la arena muy fría y caía la lluvia de un cielo bajo y la marea estaba lejana
Hay una cama, ¿atornillada?, en el techo.
Y la cabeza desenterrada de James O. Incandenza.

Debo terminar con esto antes de que me obsesione enfermizamente.

LGDLBI se ha construido durante la lectura. Está llena de presunciones y errores. En sus últimas entregas, quizás influenciado por otras iniciativas, una vez controlado el derroche inicial de información, arrastrado por el entusiasmo, se ha convertido en una crónica de la narración y no de la lectura.
Presunciones y errores: Hay muchos, sí. El principal es que los acontecimientos no se precipitan, están ahí desde el principio… pero no lo sabemos, no sabemos nada aunque creemos saber.

Después de doscientas páginas sin aparecer, Don Gately reaparece en el hospital. Prácticamente el resto de la narración, exceptuando acontecimientos extraños en la AET, se centrará en el febril y traumático intento de recuperación del herido en el incidente en la Ennet House mediante un tratamiento sin calmantes (subraya “sin calmantes”… piensa en un dolor de muelas sin calmantes… ahora en una infección masiva tras una operación… exacto, SIN CALMANTES)
La realidad y el delirio se alternan sin distinción. Y es entonces, tal vez mientras DFW describe el derrumbe de Gately ante una montaña de Demerol, naufragando en un río de orina, que comprendes que LBI ha terminado hace tiempo, que LBI no termina jamás.
Sólo quedamos los lectores ante un libro que nos muestra a nosotros mismos. O convertidos en estatuas por la lucha entre Medusa y Odalisca. O tal vez tenemos la esperanza de desentrañar el futuro de la historia en pequeñas frases diseminadas a lo largo de la novela.

La verdad es que terminó. Ya no hay nada. Eso es todo, amigos.

Ni siquiera vale el intento de describir a LBI como la Gran Novela Contemporánea, la que define los rasgos de la novela moderna en fragmentación, incomplenitud y digresión.
Ya nada importa.
No hay más Broma Infinita.

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07/09/09

Lang vs Incandenza

“El grabado escalofriante y enmarcado de Fritz Lang dirigiendo Metrópolis en 1924”(*)

(*) Más bien de 1926 AS, según el Archivo De Foto Fija del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Además, el grabado – que Hal recuerda correctamente que Avril detestaba – (a) antecedía en mucho a que J.O.I. cogiera una cámara.
(a) De ahí lo relativamente extraño que cuatro años después de la desaparición de Incandenza aún esté colgado en la sala de la Residencia del Director cuando nadie le ha pedido que no lo descolgara.

David Foster Wallace, La broma Infinita (traducción de Marcelo Covián para Mondadori)

La foto que aparece en el archivo del MOMA, al menos on-line es:



Pero he encontrado dos fotos más de Lang dirigiendo que pueden calificarse de, al menos, perturbadoras, en cuanto demuestran la entrega del director:





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05/09/09

Guía de La broma infinita, de David Foster Wallace (VI)

De la página 708 a la 909:
Si hasta ahora el número de páginas de los fragmentos comentados ha sido escogido de forma más o menos azarosa, en esta ocasión debo admitir que no es así. Porque contra lo supuesto en la última entrega sobre la convergencia de las líneas argumentales, DFW demuestra su capacidad de organizar hasta el más mínimo detalle una narración.

En qué insecto se convirtió Gregorio Samsa o cómo era el vagón en que viajaba Anna Karenina son detalles que según Nabokov deben ser cuidadosamente descritos y no escamoteados al lector. Parece que DFW se atiene a ese principio al tiempo que emplea la digresión para adentrarse en la personalidad de cada uno de los personajes:
Troelsch cree que hay una conspiración tras la leche en polvo; el padre de Steeply era adicto a la serie de televisión "M*A*S*H."; conocemos mejor a Orin a través de una entrevista realizada por Steeply a Marlon Bail; Matty Pemulis, hermano de Michael, que se prostituye, es el nexo de unión con Pobre Tony; este roba bolsos en la calle y comete el error de robar a dos residentes de la Ennet House que le persiguen hasta la tienda de los Antitoi, tomada por los AFR; conoceremos mejor a su líder y sus siniestros planes y contemplaremos caer a sucesivas víctimas del Samizdat (pacíficos estudiantes, exdrogadictos, raterillos, personajes que han ido pululando por las páginas de LBI convertidos en vegetales, sometidos a un placer tan intenso y adictivo que la muerte es preferible); conoceremos más películas de Él Mismo mientras Marathe, dudando de la conveniencia de informar a uno de los dos bandos a los que sirve, se infiltra en la Ennet House y Steeply hace lo propio en la AET, buscando ambos más copias del Entretenimiento letal.

Cierto, los acontecimientos se precipitan.
Hay un magnífico episodio en el que Stice y Hal se enfrentan en un partido de tenis mientras, dominando la digresión y los distintos planos narrativo, DFW entremezcla distintas historias. En esa parte aparece fugazmente Don Gately en el hospital.
Lo curioso de esas doscientas páginas es que, tras su enfrentamiento con los terroristas canadienses con trajes hawaianos, Gately no vuelve a aparecer. El personaje, como veremos luego, ha quedado suspendido en una nube narrativa de dolor y delirio. La historia avanza sin él y esas doscientas páginas parecen un descanso en LBI, la calma antes de blabla… el placer de narrar (y de leer) ni más ni menos(*).

Pero hay algo perturbador. Ciertas frases que parecen ya leídas con anterioridad, ciertos detalles que han quedado dispersos en la acumulación de datos tras 900 páginas. Tal vez debamos recordar el inicio, debamos recordar que el primer capítulo es el único, hasta ahora, narrado en primera persona por Hal Incandenza el Año de Glad (el último conocido del tiempo subsidiado). Y en él asistimos a la brutal afasia de Hal: Su presentación como genio dotado de memoria fotográfica contrasta con su incapacidad de hacerse entender. La pregunta (ahora, claro, no entonces en las primeras páginas) es qué le ha llevado a transformarse de esa manera.
Y dice, es lo más perturbador, lo que debe situarnos en la narración actual y reconsiderar la dimensión de ésta:
Pienso en John N.R. Wayne, que habría ganado ese año el WhataBurger, montando guardia enmascarado mientras DONALD GATELY Y YO DESENTERRAMOS LA CABEZA DE MI PADRE”.

Leo despacio. No quiero que termine.


Nota prometida: La Gran Concavidad-Convexidad.

Fragmentos de una conversación entre Idris Arlanian y Michael Pemulis:

P: (…) Están las instalaciones centrales de fusión intensiva de basuras, saturadamente protegidas de la Sunstrand-ONAN en lo que antes era Montpelier, en el antiguo Vermont, en la Concavidad. Desde Montpelier, las basuras procesadas viajan por tuberías a dos plantas, una de las cuales es ese resplandor azul que se ve de noche en el Complejo methuen de Ventiladores, justo al lado del Muro y el Punto de Control pongo…
A: Hacia donde apuntan nuestros altos ventiladores (…)
P: Correcto, y allí es donde el fluoruro de plutonio resultante de la toxufusión se refina produciendo plutonio dosciento treinta y nueve y uranio doscientos treinta y ocho y se fisiona en un sistema reproductor estándar aunque algo caliente y bastante peligroso que produce residuos de uranio doscientos treinta y nueve, los cuales se envían por tubería o son catapultados o transportados con camiones de brillante metal hasta lo que antes era la base aérea militar de Loring, cercana a lo que antes era Presque Isle Maine, donde se les permite decaer naturalmente y transformarse en neptunio doscientos treinta y nueve y luego plutonio doscientos treinta y nueve, luego se añaden después a la basura de fracción UF4 también enviada desde Montpelier, luego se fisionan de un modo tremendo como para crear cantidades demoníacas de desechos radiactivos altamente venenosos, que se mezclan con agua pesada y zirconio especialmente recalentado que se transporta de vuelta a Montpelier como materia prima para los venenos masivos que se precisan para la litiomización tóxica, la intensificación de residuos y la fusión anular.
(…) Nada más que un ciclo de triángulo recto en movimiento de interdependencia y creación y utilización de basura. (…)
A: (...) Aunque me resulta confuso, la fusión no genera basura (…) es autosuficiente y no perpetúa los desechos.
P: (…) Pero no es así. (…) Es en esta encrucijada del problema de fusión-no basura donde hace acto de presencia (James Incandenza) (…) el hombre realiza su contribución final y perdurable (con) (…) su formidable contribución a la energía de los desperdicios. (…) Lo que hizo ese tío fue ayudar a diseñar esas especiales conversiones holográficas de modo que el equipo que trabajaba en la anularización pudiera estudiar el comportamiento subatómico en entornos altamente venenosos. Sin envenenarse a sí mismos.
A: Por ende, estudian las conversiones holográficas de los venenos en vez de estudiar los venenos.
P: (…)la teoría anular que subyace a un tipo de fusión es que puede producir un desecho que es combustible para la fusión (…) se lanzó igualmente la idea (…) radical de que quizá se podía lograr una fusión anularizante de residuos concentrados bombardeando las tóxicas partículas sumamente radioactivas con dosis de material aún más tóxico que las partículas radioactivas. Una fusión que se alimenta de venenos y produce fluoruro de plutonio y tetrafluoruro de uranio relativamente estables. Y lo único que se necesita es acceso a volúmenes demenciales de materia tóxica.
A: Por tanto, emplazando la planta de fusión natural en la Gran Concavidad.
P: (…) la única cagada en todo el proceso medioambiental es que la fusión resultante acaba siendo tan codiciosamente eficaz que absorbe todas las toxinas y venenos del ecosistema adyacente, todos los inhibidores del crecimiento orgánico en cientos de puntos radiales en todas direcciones. (…) Acabas con un entorno próximo que es tan fértilmente ubérrimo que es prácticamente inhabitable.
A: Una selva amazónica inflada con esteroides anabolizantes. (…) De ahí los hámsters rapaces y salvajes, los insectos del tamaño de un Volkswagen, el gigantismo infantil y las selváticas regiones inmacheteables de la mítica Concavidad oriental.
P: Así es, Ars, y resulta que ahora es imprescindible seguir arrojando toxinas sin cesar para hacer que el ecosistema desinhibido no se extienda y arrase zonas ecológicamente estables saturando los venenos de la atmósfera para que todo se hiperventile.

Los gigantescos ventiladores ATHSCME disipan la nube tóxica mientras que las catapultas siguen lanzando hacia el norte de Boston contenedores repletos de desechos que caen más allá de “los muros protectores inmensamente convexos de Lucite anodizado”.

Eso es casi todo lo referente a la Gran Concavidad-Convexidad. Quizás, recordar que una manada de hámster ferales, descendientes de “dos hámsters domésticos liberados por un niño de Watertown al inicio de la emigración experialista en el subsidiado Año de la Hamburguesa Whopper”. Se llamaban Ward y June.

Los textos en cursiva de la traducción de La broma infinita de Marcelo Covián para Mondadori

(*) Érase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven; amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre. Éste es el cuento en suma, y podríamos haberlo dejado aquí si no fuera por el interés y placer de narrarlo.
Vladimir
Nabokov: Risa en la oscuridad,

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